En mi periplo encontré a Soberbia y observé su combate con Cinismo.

Su muerte estaba anunciada.

Aclamé los ojos del Inseguro que se mofaba del Vulnerable.

¡Qué ignorante es Fortaleza de Debilidad y de Arrogancia,

que exalta sus odiseas en torpe y alocada esgrima!

Cegada por su ensalzada espada, cayó,

y cayó después la punta afilada que la hirió y la murió.

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