Diario no diario. “Dibujando mujeres”

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Cuando dibujo, sobretodo dibujo mujeres. Pero no dibujo a personas concretas, ni mujeres amigas, ni familia, ni del trabajo, ni desconocidas.

Paseo, viajo en bus, tren, metro… observo, retengo rostros, gestos.
Me gusta sentarme cerca de grupos de mujeres que toman café o refrescos en un bar y escuchar de qué hablan, cómo se mueven y cómo se dirigen unas a otras.
Paseando, echo vistazos, intento oler su perfume y observo su movimiento, cómo se visten y si van solas, cómo se comportan y caminan, y cómo lo hacen cuando van en grupo o pareja.

No cojo apuntes, solo observo, escucho, retengo.

Cuando dibujo, no pienso en esas mujeres. Busco en lo que he retenido, busco las formas que han quedado en mis sentidos. Tomo de referencia lo que soy y qué se refleja en ellas de mí misma, o de ellas en mí.

Quiero representar lo que compartimos en lo más esencial, en rasgos sexuales, femeninos, anatómicos.

Lo que soy, cómo me comporto y lo que hago con mi feminidad, por ser mujer.

No hay rostros, ahora, no hay lo que haces, ahora.

Dibujo tu sexo sin tí.

A ver, a ver qué sale, te lo enseñaré:

Inventando “Soy Gloria, femenino singular”

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Soy Gloria, femenino singular.

Me hacía mucha gracia hacer los análisis en clase de lengua, cuando iba al cole. Era fácil. Pero lo que más gracia me hacía era eso de “La; artículo femenino singular”, lo de “singular”, me gustaba porque en mi cabeza resonaba una risilla al interpretarlo como algo “particular, especial, raro, osea, singular”.

Sigue resonando una risilla en mi cabeza, cuando me presento a alguien, y yo digo: “hola soy Gloria”, cuando lo que me gustaría decir es “hola soy Gloria, femenino singular”. Algo que me hace gracia y me reafirma en mi “singularidad”, por ser particular, especial o rara y extraordinaria (ya que es lo que he terminado siendo, después de que me lo repitieran en tantas ocasiones); como una tarjeta de presentación que marcaría mi relación o la percepción sobre mí a la otra persona.

En resumen, lo primero que soy, a primera vista. Que todo el mundo omite u obvia, ya que lo consideramos casi una falta de respeto como “igual”, que alguien te mire las tetas antes que a los ojos.

Yo diría esto: “Hola soy Gloria, soy mujer. Tengo órgano sexual femenino. Mi condición, varía en estados cíclicos reproductivos, posible estado gestacional y de amamantamiento.”

Muchos pensarían que sería una falta de respeto a mi intelecto, a mi profesión, a mi posición social, al concepto cultural elaborado durante el último siglo… pero, yo os digo que, en un tanto por ciento muy alto, la gente que me encuentro y con la que me cruzo, tiene una percepción de mí básica como esta:

“Una mujer”

Y es lo que soy. Recuerdo:

Mujer: Ser humano con órgano sexual femenino, que por su condición física está condicionada a ciclos de ovulación, tiene la capacidad de gestar, parir y amamantar… y en fin, ya conocemos el resto, la otra parte que nos define, es intrínseco al ser humano ¿no?.

Bien, pensé por un momento que alguien pensaba que presentándome de esta forma, obviaba ser más que sexo femenino.

Soy mujer.

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Soy mujer porque tengo sexo femenino.