Diario no diario. “Cortocircuito del yo”

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Cuando intento ser otro, no es empatía, a veces creo que debo esconder mi luz e iluminar con el brillo de otros. Y se nota, lo sé, lo saben todos.

Hoy me pasó, creí que debía ser otro para seguir sus pasos, su camino. Para ello me disfracé de lo que no sé hacer, de lo que no manejo ser. Por supuesto me equivoqué.

En parte, que mi alrededor se diera cuenta de que algo no funcionaba, fue casi un halago más que una crítica, pues reclamaban el ser que soy y no otro.

No sé en qué momento decidimos comportarnos de una manera que no somos, pero sé por qué es, y esto es por ser aceptados, creer que acertamos en la forma de ser parte de un grupo social. No sé en qué momento, pero somos totalmente conscientes de ello. Sabemos que no debe ser así, sabemos que nos está costando más esfuerzo del que debería, y aún así lo hacemos.

Hoy me pasó. Si. Y enfermé. Me parece mentira no haber aprendido que, ser y actuar tal y como uno es, es la mejor opción, incluyendo las consecuencias, ya que si éstas son las producidas por ser otro, no sabríamos afrontarlas. Alguien me recordó que somos humanos, que a veces pasa. Es cierto, y a pesar de ello no acepto en mí ciertos comportamientos, ya que cuesta mucho desarrollarse en uno mismo como para faltarnos al respeto de esa manera.

(Cuando intento ser otro, no es empatía, a veces creo que debo esconder mi luz e iluminar con el brillo de otros. Y se nota, lo sé, lo saben todos).

Brille o no, será mi propia luz y la conoceré como para saber de dónde sacar más, dónde atenuarla sin la dependencia de ser quien no soy.

Ser uno mismo y conocernos ya es bastante duro y largo de hacer, como para ser otro.

Que el mundo se enriquezca de muchos seres con sus particularidades, carácter, formas, luz y propio color, eso he recordado hoy. Hace todo mucho más sencillo.

“Cortocircuito del yo”, lo llamaré.

Inventando. “Si el 1 se vuelve del revés”

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~

Espero en cada ocasión a que sea como era.
Por un instante sentí que eras tú, o tu envés.
Cambias como el frío al líquido elemento hiela.
Vuélvete del revés, para verte por los pies.

Dependería de mí si caminase con las manos.
Si al cielo baldosas pongo, a las aves entendería.
Puede ser que un 1 fuera siempre 1 si volamos.
Si se volviera del revés, ¿sería o no sería?

~

Inventando. “¿Quién eres tú?”

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“La Oruga y Alicia se estuvieron mirando un rato en silencio: por fin la Oruga se sacó la pipa de la boca, y se dirigió a la niña en voz lánguida y adormilada.

-¿Quién eres tú? -dijo la Oruga.

No era una forma demasiado alentadora de empezar una conversación. Alicia contestó un poco intimidada:

-Apenas sé, señora, lo que soy en este momento. Sí sé quién era al levantarme esta mañana, pero creo que he cambiado varias veces desde entonces…” (Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll)

Desde que esta frase llegó a mi vida, la uso cada vez que tengo la oportunidad, me gusta mucho.

“¿Quién eres tú?”

Realmente no es una forma alentadora de comenzar una relación. Puedes contar de dónde vienes, qué y cómo has hecho las cosas hasta ahora, pero lo que eres hoy frente a quien te cuestiona, es lo qué y cómo hagas hoy, qué, dónde, cómo y con quién te encuentres.

Tengo una amiga que está hecha de lo mismo que yo, nacimos de padres diferentes pero somos exactamente iguales y completamente distintas físicamente, (todos me dicen: “conozco a alguien exacta a ti), y sin saber el por qué a veces se siente como yo. Le da miedo y no me extraña, teniendo en cuenta que no me conoce, que vivimos separadas por el tiempo y la distancia.

¿Y si somos muchos tú o yo que se reparten en múltiples individuos ejerciendo al libre albedrío como partículas en el espacio, que a veces se unen en uno en momentos de enajenación onírica, en simbiosis de experiencias y ósmosis sensorial?

Ocurre que estamos rodeados de la experiencia, experimentos y curiosidades de otros. Usamos maquinas sin comprender como funcionan y ponemos en práctica lo que vemos por imitación. Compartimos una conciencia común que no llegamos a entender y por esto, a veces sentimos que no somos. Queremos tener nuestras propias vivencias sin referentes, imitamos al que parece que le funciona mejor y otras veces improvisamos y parece que nos gusta más.

Hoy es porque ayer. Yo soy porque tú. Eso creo.

Me desperté y no encontraba el retrato que dibujaba ayer, comencé uno nuevo y se parece bastante a lo que quiero hoy. Ya no importa el de ayer.

Si quieres conocer a alguien míralo hoy, porque este es su ayer. Si quieres saber de ti, haz hoy y sabrás quién eres hoy.

Si alguien me preguntase ahora mismo “¿quién eres tú?”, le diría: soy yo y ahora tú también.

Como coser seda con hilos de esparto es el vivir.
Y con cuerdas de seda se unen los retales del recuerdo.
Ambos abrigan el pasado y presente durante tu sueño, y solo eso.

Inventando. “El cascarón”

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Es nuestro cuerpo una cáscara,
una imagen plana ante el objetivo,
el icono de la invisible máscara
que desluce el hecho de lo vivido.
~
Es nuestro cuerpo un perfil de tiza,
huella de lo dicho y del pasado,
intachable conducta que materializa
la forma del tipo caracterizado.
~
Es nuestro cuerpo un capital,
herramienta de la actuación,
de la segunda oportunidad vital
y la metáfora de la sin razón.
~
Es nuestro cuerpo un cascarón,
contenedor de la semilla del vivo,
idea de formulario de cajón
que dibuja la forma del olvido.

Diario no diario. “Inexorable ser”

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Ser tú la constante en ti es el control de la paz interior, el poder conseguir el equilibrio ante las vicisitudes, el seguir siendo a pesar de quién, qué, cómo o dónde te encuentres; pues somos nómadas o huéspedes y no se ha de olvidar jamás la condición de visitante en tierras extrañas.

Cada paso, acto, camino recorrido, persona vivida, trabajo hecho, pensamiento convertido en palabra o idea construida nos dará más valor a esa constante, identificándola en la realidad, reflejándonos inexorablemente. No importa quién seas, de qué estás hecho, cómo te has criado, quiénes son tus padres o en qué lugar naciste; pero si es primordial lo que haces y el cómo lo haces, encontrándote ante un espejo donde se refleja tu forma de ser, a pesar de lo que encuentres y a favor de lo que acontezca.

Nos sorprenderá el qué y el dónde, el quién y el cómo encontraremos. Nos sorprenderá cómo, qué y quién seremos, pero no nos sorprenderá la esencia que corre por nuestro ser, incluso en la oscuridad deberemos ser inconmovibles perseverantes, confiando, reconoceremos cuando ya no veamos y veremos cuando no conozcamos.

Cada paso me lleva a ese próximo lugar, si.

Cada persona me conduce a conocer a esa otra, si.

Cada pensamiento pronunciado libera una nueva forma de expresar, si.

Mientras, envejecemos y tendemos a algo incontrolable, un estado y lugar que es nuestro cuerpo, que nos empuja de forma brutal y vital a condicionar el ser. Aceptamos, nos preparamos, apostamos, arriesgamos, erramos, acabamos, recomenzamos, revivimos o rememoramos, pero a cada paso tendremos la sensación de que ya nos queda poco que descubrir y escavaremos más, nos destrozaremos las uñas y agotaremos las pocas energías que la edad va dejando, para poder seguir viviendo un algo nuevo, encontrando una chispa al mundo que nos haga sentir que estar vivo es maravilloso,

No hay un libro de instrucciones que consultar, solo cientos de años de experiencia en el paso del ser humano por la tierra, …instrucciones que nunca aceptamos pues quisiéramos escribir nuestra propia versión de vida. Siguiendo la intuición, conservando lo básico, a veces buscándonos desmembrando cuerpo y alma, con tal de una sola cosa: SER FELIZ, siendo como somos.

(No puedes amar y que te haga y hacer feliz a alguien que te hace ser lo peor de ti).

¿Y qué más da?, ser no es la cuestión, lo es, ser donde, con qué o quién te encuentres y encontrarte donde, en qué o con quién estés. Tu constante será y no es cuestionable, no varía en esencia, solo cambia en la acción y ésta depende de tus decisiones, fallidas o acertadas.

Parece tan sencillo, pero es inexorablemente complicado.

Diario no diario. “Siempre somos”

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Siempre somos, desde que ponemos la mano sobre la piel de quien nos parió, o cuando comenzamos a tener consciencia del suelo bajo los pies, siempre somos.

Cambiamos, mudamos la piel, modificamos nuestra actitud, construimos y destruimos para volver a comenzar, callamos o gritamos, nos vean o nos dejen de mirar, parezcamos nosotros o no, si enfermamos, triunfamos o tropezamos, cuando nos perdemos, nos paramos, escapamos, vamos o volvemos… y esperando a ser, siempre somos.

A los probables veinticinco metros de altura del Baobab, le precedió un pequeño brote. Su crecimiento, evolución y ciclos con el cambio estacional, hacen que el tiempo transcurra por varias generaciones.

Su condición de ser es incuestionable.

El Baobab

Como del revés tornará su aspecto,

árida mano que sostiene el cielo.

A frondoso y verde se reforma,

en tropical paisaje desértico.

Y sigue siendo.

Inamovible figura, su tronco de blanda carne,

erecto y varonil, acogen sus ramas a la monoica flor.

Tiende su vieja mano al pesado fruto,

que contiene cientos de años para existir.

Y sigue siendo.

Ojos generacionales serán necesarios,

cuestionable existencia ante el infiel.

Fueron el dudoso y el escéptico,

al árbol caduco buscando su sombra.

Y sigue siendo.

Es el Baobab la metáfora de su forma,

firme ante el impropero.

Latente y perseverante al porvenir,

araucaria será su excelsa vida,

Y sigue siendo.

Inventando. “¿Quién crees que eres?”

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¿Qué tipo de persona crees que soy?

Eres lo que quieres.

Quieres lo que pareces.

Pareces lo que haces.

Haces lo que quieres ser.

Siendo lo que eres, haciéndolo.

~

¿Qué tipo de persona crees que soy?

Eres lo que haces.

Haces como pareces.

Pareces lo que quieres.

Quieres ser lo que haces para ser.

~

¿Qué tipo de persona crees que soy?

Eres como quieres y pareces ser.

Haciendo lo que piensas que quiero que hagas.

Pareciendo que eres lo que veo que puedes ser.

Quieres ser lo que yo creo que eres.

~

¿Qué tipo de persona crees que soy?

Eres.

Haces.

Pareces.

Quieres.

Diario no diario. “En paz”

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¿Cómo llega una persona al estado de paz y equilibrio?

Una de las cosas más importantes para poder conseguirlo es curarse de todos aquellos sentimientos que paralizan y bloquean nuestra mente, como el de culpabilidad, ansiedad, vergüenza, venganza, rabia, coraje, dolor, reproche, envidia, ira, soberbia, mentira o muchísimos otros más. He conocido todas estas y de vez en cuando me tomo un tiempo para poder estabilizarme, no olvidar quién soy, con todo lo que conlleva, pues somos todo lo negativo y positivo. Me propongo conversar con estas formas que siento para conocer la raiz y no seguir cultivándolas, para saber de dónde nacieron y, no tanto cortarlas de raiz, porque pienso que es necesario vivirlas para poder ser mejor persona, sino que las comprendo, valoro y aprendo de todo ello; es entonces cuando llego a este estado de paz y equilibrio, de aceptación de mí misma y de lo que viene del exterior.

Una cosa es lo que soy, lo que tengo como carga genética, mi conocimiento y mi forma de pensar, éstas serían una constante en mí; otra es mi actitud en las situaciones y personas con las que me encuentro, esto es lo que provoca una u otra actitud en mi forma de hacer.

Muchas veces me pregunto:

-Si soy pacifista y conciliadora (mi CONSTANTE), ¿qué actitud he de tomar ante una situación violenta o agresiva?

-Si soy amorosa y generosa (mi CONSTANTE), ¿cómo debería afrontar un entorno agrio, tacaño y poco caluroso?

-Si soy creativa (mi CONSTANTE), ¿qué necesito hacer cuando el terreno en el que me encuentro es árido?

Todas estas cuestiones me plantean tomar una actitud, que está directamente influenciada por mi CONSTANTE yo. Es muy difícil reaccionar con equilibrio y sabiduría, debemos estar en paz para tener la mente clara, despejada y libre de emociones negativas que nublen nuestras capacidades, innatas o desarrolladas.

Persigo la paz y el equilibrio buscando la claridad para poder actuar conforme a mi ser más puro, aquel que está libre de la experiencia y hacer como inocente lo que es por ley de vida básico y primordial ¡hacer sobrevivir mi ser CONSTANTE sobre todo y todos!

La respuesta a las preguntas que me planteaba:

-Si, seré violenta y agresiva para defender mi postura pacifista y conciliadora.

-Si seguiré dando amor y siendo generosa, sin esperar nada a cambio.

-Y si, continuar creando, eso haría, y mi actitud sería irme a un lugar más fecundo.

Y mi última reflexión ante todas mi cuestiones es que, basándome en una de mis CONSTANTES: ser voluble, adaptable y cambiante, todas las respuestas y planteamientos o actitudes las daré o tomaré según quién, cómo, cuándo, por qué y dónde, intentanto aprovechar y exprimir todo para conseguir crecer y mejorar para llegar a ser el ser humano que quiero llegar a sentir en mí; el fin sería sentir la infinita paz y equilibrio de mi pensamiento, quizás no llegue a ser tan grande, puede que siga siendo así, tan pequeña como una gota en el océano.

¡Cuanto me gustaría que estuvieras conmigo, confiado, tranquilo, relajado, al cien por cien tú, en paz!

Diario no diario. “El sentimiento del amor”

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El amor, como cualquier otro sentimiento es parte del mundo que creamos en nuestro pensamiento, lleno de recuerdos, de palabras, imágenes, de control de la seguridad, del volver a sentir lo que ayer vivimos.

Entonces, me pregunto:

¿Se basan en la memoria las relaciones?.
¿Es todo lo que hay producto del pensamiento?.
¿Es el pensamiento el que produce el sentimiento del amor?.
¿Es el pasado, la cultura, una memoria de relaciones, un producto del pensamiento, por consiguiente una búsqueda del apego a sentimientos pasados?.

“Quiero cogerte de la mano, que me cojas de la mano”.
“Quiero mirarte a los ojos, pasear mi mirada por tu rostro, por tu piel, perderme embriagándome de ti como si, salir de mí, fuera una experiencia mejor aún que ser yo misma”.

“Quiero apegarme”, ¿para sentirme segura, segura de mí?, ¿acaso mi consciencia depende del apego al exterior?.

“Te quiero. Te amo. Quiero estar junto a ti para siempre”.

¿Cómo puedes saber lo que vas a querer mañana, siempre?, ¿es que queremos crear una cultura del apego, una memoria de experiencias y pensamientos que aseguren un estado interior sin conflictos, sin cambios, una imagen estática de la otra persona que represente en una fotografía, un recuerdo con el que sobrevivir?

Intuimos lo que nos va a gustar, lo que vamos a querer, pero la mayoría de las veces no estamos en paz con ese sentimiento, como pensamiento que es, pues nada permanece estático, menos, nuestro interior, menos aún, el pensamiento.

Podemos ir juntos de la mano a disfrutar del mismo paisaje, solos en nuestras dos cabezas, solos en pensamientos que no controlamos; cada cual en su inmenso universo mental, en el cual, si no estamos en paz, si no estamos en conflicto interior, si no buscamos nuestro por qué en la otra persona, solo podrá existir el sentimiento del amor en la ausencia de cargar de responsabilidad al ajeno de todo esto.

Entonces, me pregunto:

¿Es el amor un pensamiento propio generoso y en paz, sin conflictos?.
¿Son los sentimientos una necesidad de apego para poder sentarnos, relajados y no pensar?
¿Serían los sentimientos la causa de dejar de pensar para no sentir y vivir con el recuerdo de una imagen perfecta?

Estar en conflicto entre la confianza, la seguridad, la necesidad de apego y el querer sentir paz y amor por la persona con la que vamos de la mano es a veces irremediable. Yo intento mantener la consciencia de mí misma, de los momentos que vivo, confiando en que debe ser inestable, debe ser móvil, como mi propio pensamiento.

Quiero sentir amor, de forma generosa, pero de esa forma que simplemente te hace sentir bien, feliz, sin más. Ese amor sin miedo a perderlo, perderme, perderte. En paz y sin conflictos que hacen que el sentimiento de amor se convierta en un apego estático, que si se mueve, duele, que si se va, te desgarra.

Somos seres amorosos, con necesidades inmensas de que se apeguen y apegarnos; no llegamos a ser conscientes de que en cada inhalación de oxígeno que damos, provocamos vida constantemente, sin sentido, como el ir y venir de las olas del mar, que mañana estará en calma total y no recordará el vaivén de ayer, pues se transforma todo predeciblemente.

Si somos conscientes, más predecible es la vida, pues más abiertos estaremos a que cualquier sentimiento, sea amor, sea paz, sea el que fuera, puede ser tan grande y volátil como el pensamiento incomunicado.

Entonces, me respondo:

Es el amor un pensamiento, propio, en paz, sin conflicto.
Es el sentimiento, una necesidad de apego al pasado, que no quiere dar oportunidad a una nueva consciencia del ahora.
Recordar es la cultura de los seres humanos, cuyo producto más valioso se representa en el arte, o sea, en imágenes en las que quedarnos absortos y perdidos.

La constante pregunta de los que viven para no vivir en la posible respuesta que da el pensamiento, la palabra, el recuerdo de la experiencia, es la consciencia que asegura la inestabilidad de la vida del que vive en el vaivén del latir, del abrir los ojos y ver otra vez el rostro de otro ser humano al que volver a mirar, sin el conflicto de las caricias de ayer, sin más que disfrutar del acto generoso de vivir.

Sigo en la búsqueda de ser consciente de mi yo pensamiento y mi yo palabra dicha, para que entre ambas no exista conflicto alguno, apego alguno, sino que fluya en la confianza de compleja y simplemente ser.

¡Qué maravilloso poder sentir esto entre todos los seres humanos!, si ya es bastante complicado crear un no conflicto entre dos, que se quieren amar, querer, apegar… ¿sería posible crear una red de individuos conscientes, sin miedo a sí mismos, a no perder, a no atrapar el mundo en imágenes estáticas, que pudiéramos darnos la mano, en paz, sin buscarnos constantemente en los demás?.

Es un sueño, es un imposible ahora, cuando el apego a nuestra propia imagen pasada nos delata un futuro estático y separado por la soledad del mundo que existe en nuestro pensamiento y el que quisiéramos ver y forzar.

Diario no diario. “No estoy, no soy”

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Apenas he comenzado a caminar sola, en tierras áridas de mí. Nadie me conoce, a nadie conozco. Tengo tantas ganas de querer, mirar, acariciar, hablar, sonreir, no hablar, observar o caminar… que al no vivirlo, me doy cuenta de que no estoy.
No estoy en el paseo, en las vías del tren, en el bus, en el ascensor, en las conversaciones, entre los cincuenta centímetros de otros; entonces, me doy cuenta de que si no estoy, no soy.

No pertenezco a ningún lugar, a nadie, aunque no quiera pertenecer a nadie, si quiero sentir que soy parte de algo y de otros alguien.

No es más que estar sola. Eso es. Y claro que me cuesta más pintar, moverme, comenzar el día. Me siento estúpidamente feliz cuando sonrío. Me alimento de la propina, de una mirada, de una llamada, un toque o una intención, que parece más un regalo del día de tu cumpleaños, que realmente ganas de mí. De disfrutarme, lo que sea, aunque sea un rato de mirar a la nada, de hablar de nada, de no beber o comer nada, de no hacer absolutamente nada.

Incluso, si me das la nada, ya estoy, ya soy, pues seré nada.

Estoy bien, no soy feliz, ¿quién lo sería?, pero hoy dormiré soñando en mañana, en poder buscar otras miradas que se atrapen por mi sonrisa, que quieran mi tiempo, mi aire o mi dibujo.

No estoy aquí, pero no recuerdo cuándo me fui.

Aún así, si estoy, si soy. Será inventado, pero por eso sigo aquí.