Diario no diario. “A ritmo de Fever”

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Hoy escuchaba en R3 una versión de “Fever“, que no la de Peggy Lee, era más marchosa (versión de Leo russell, entendí, pero no la encontré) e incitaba a la alegría, a moverte al ritmo de ¡Fever!.

…alegría… vitalidad…

Consciencia de estar vivo

¿Quién eres?

¿Cómo eres?

¿Qué haces?

¿Por qué lo haces?

…chispa vital…

No he vivido tanto aún como para revelar mis experiencias como ejemplo universal, pero si que puedo hacer un balance general de lo que he vivido.

Nací y crecí en una familia de cinco hermanos, esto ya te forma y condiciona, la verdad, por el resto de la familia, no es que fuera escasa, al contrario, pero no tan unida, partícipe y proclive al bullicio o reunión. La ciudad en la que pasé infancia y adolescencia es pequeña y en mis tiempos jugábamos en la calle, por lo que tu círculo de juegos era bastante amplio, desde los compañeros del colegio, los de las clases extraescolares y los del vecindario. Durante mi periodo en la universidad vivía compartiendo piso, a veces éramos tres, cinco y hasta catorce hemos llegado a convivir. He cambiado de casa y ciudad más de lo que hubiera imaginado. Diferentes barrios, zonas, más cerca, más lejos, casas nuevas, viejas, en la playa, de camping, de ocupa, de favores, de visita, en el aeropuerto, en trenes o la estación (miedo da)…

He trabajado en casa de una familia, también he visitado los pueblos natales de compañeros de piso, compartido experiencias culinarias, diferentes lenguas, conocido lugares, hogares, suegros, vecinos de otros, sus hermanos, padres, sueños, proyectos logros o frustraciones.

He vivido sola, acompañada, con plantas, hermanos, cuñados, madre, sobrinos,  amantes, pareja de hecho y perro.

Puede que haya convivido con más de cien personas, pero teniendo en cuenta la cantidad de perfiles y tipos diferentes de seres humanos, está claro que no tengo suficiente información como para llegar a tener conclusiones claras sobre el comportamiento en las relaciones humanas.

…aún así…

Me atrevo a definir como básico ciertos comportamientos, que a mi parecer, son primordiales para considerar a una persona digna de ser y estar viva:

…mientras escucho “One day“…

1. Ser consciente de quién eres y dónde vives. Como mínimo, eres un ser humano y estás en el planeta Tierra, y parece ironía, y lo es, pues he estornudado alguna mota de polvo con más vida que algunas personas.

2. Conocer lo que necesitas para sobrevivir y cuánto cuesta conseguirlo. Básicamente comer, vestir y una casa que cubra los mínimos servicios.

3. Respeto a la vida, a otro ser humano, por igual. Sin mirar jerarquías, edad, sexo, color, cultura, opinión política o religión.

4. Ser consciente de la existencia de otro ser humano que siente igual que tú. Probablemente no se exprese de la misma manera o no conozca las herramientas adecuadas para exteriorizarlo, pero sentir miedo, amor, celos, envidia, rencor, ira, hambre, alegría, ilusión, dolor o pérdida, lo hace igual que tú.

5. Empatía. Quizás sea lo mismo que el anterior.

6. Actitud constructiva. Curiosidad constante de saber y descubrir.

7. Saber reír.

8. Saber mejorar.

9. Aprender a resolver.

10. Valorar la vida. Luchar por ella y protegerla.

No hace falta vivir en euforia

en cálida pasión abres los ojos

signo de oportunidad y nuevo día.

No, no he conocido tantas personas interesantes, una vez que te paras, notas que son como cascarones de semillas que esperan la mágica conjunción de elementos que hagan brotar los sueños prometidos de una sociedad confusa y perdida en el celuloide y las marcas.

…magia…

…veo como muchos esperan magia para que se solucione o se arregle lo que con nuestras propias palabras o con las manos, hicimos… y no hay magia… lo debemos volver a intentar, hacerlo mejor…

…claro, magia…

…y nadie te pide perdón o se disculpa, solo espera no vivir las consecuencias de sus actos…

…realidad… mágica realidad…

…y se me rompe el corazón por ese ser humano, agazapado a un alambre, esperando ¿quién sabe qué?, solo él lo sabe… lo que espera, dónde quiere ir, quién es, por qué se mueve, qué quiere…

…y podría ser yo misma…

…pero estoy sentaba en una cama, con el portátil sobre las piernas y una botella de agua en la mesita de noche, junto a mi móvil cargando…

…podría ser yo misma…

imagino

…pues hoy mismo, habría cogido lo imprescindible para ir a cualquier otra parte a buscar algo mejor…

“…o me imagino a un guardia en la frontera entre Granada y Málaga echándome agua a presión para asustarme y que me aleje…”

Fever

Fe…

…ver

No, no he encontrado muchas personas así, no, con esa chispa, fe y capacidad o consciencia de ser y ver, que se destaca de forma natural e intrínseca a la vida, en la naturaleza… pero no sé que ocurre… no sé por qué quien quiere vivir no puede y quien puede no sabe.

…y yo, me pierdo, camino en confusión a veces…

Diario no diario. “No estoy, no soy”

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Apenas he comenzado a caminar sola, en tierras áridas de mí. Nadie me conoce, a nadie conozco. Tengo tantas ganas de querer, mirar, acariciar, hablar, sonreir, no hablar, observar o caminar… que al no vivirlo, me doy cuenta de que no estoy.
No estoy en el paseo, en las vías del tren, en el bus, en el ascensor, en las conversaciones, entre los cincuenta centímetros de otros; entonces, me doy cuenta de que si no estoy, no soy.

No pertenezco a ningún lugar, a nadie, aunque no quiera pertenecer a nadie, si quiero sentir que soy parte de algo y de otros alguien.

No es más que estar sola. Eso es. Y claro que me cuesta más pintar, moverme, comenzar el día. Me siento estúpidamente feliz cuando sonrío. Me alimento de la propina, de una mirada, de una llamada, un toque o una intención, que parece más un regalo del día de tu cumpleaños, que realmente ganas de mí. De disfrutarme, lo que sea, aunque sea un rato de mirar a la nada, de hablar de nada, de no beber o comer nada, de no hacer absolutamente nada.

Incluso, si me das la nada, ya estoy, ya soy, pues seré nada.

Estoy bien, no soy feliz, ¿quién lo sería?, pero hoy dormiré soñando en mañana, en poder buscar otras miradas que se atrapen por mi sonrisa, que quieran mi tiempo, mi aire o mi dibujo.

No estoy aquí, pero no recuerdo cuándo me fui.

Aún así, si estoy, si soy. Será inventado, pero por eso sigo aquí.