Inventando. “Lo cierto que no sé”

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Cierto que hay un mañana
que la noche trae un sueño
y si del recuerdo es dueño
adiós diera a la amada.

Cierto que estuvimos ayer
que en la memoria consumo
el amor que inoportuno
beso hiciera envejecer.

Cierto es aquello que no sé
que presiento en la entraña
si de motivos es  extraña
la palabra muda fuera fe.

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Inventando. “De lo que versa el olvido”

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Hay quien es una impronta
en el recuerdo del viento
en piel con mano y tiento
hay sien que hace sombra.

Mueran sabios por instinto
madre que hijo abandona
sangre que tira y te ahoga
duelan labios en beso extinto.

Hay quien esconde duelo
diario mudo del romántico
magia de un rezo tántrico
hay rehén en todo ello.

Vean estos quien nadie vio
hijo que madre diera a luz
hilo que sastre tejiera azul
versen vacíos si nadie oyó.

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Inventando. “Un pasaje a Limbo”

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-¿Cómo es el Limbo?-
-¿Es un lugar o un estado?-
-¿Un concepto, metáfora o idea?-

Los lugares provocan estados y hay ánimos que hacen paisajes. Eso creo, eso siento, todo depende de las percepciones, del pensamiento.

Una vez me sentí estar en Limbo. No es como Inopia, a ésta vas por un instante y de forma fugaz te despiertas, como un centelleo que te lleva y trae. Limbo no es así, es como un umbral, como un sótano o desván. Se parece a la nada, como aquella de “La historia interminable”, oscura y aterciopelada, de un negro tan intenso y opaco, que parece que todo se lo tragase en el abismo eterno. Pero no es exacto. En Limbo habita algo más, son cosas, personas, sonidos, imágenes, incluso otros lugares. Puede que cambie según quién lo viva. Podría ser como el salón de tu casa, el parque, una ciudad, la playa, un bosque o tus sueños.

-¿Dónde está este Limbo?-
-¿Cómo puedo ir?-
-¿Hay forma de regresar?- -¿Servirá de algo que supiera llegar?-
-¿Qué o a quién encontraría allí?-
-Si lo recuerdo, ¿lo podré imaginar?, y si así fuera, ¿está en mi mente?-
-¿Es la memoria el Limbo?-
-¿O será un lugar de la memoria?-

Si ahí se localizara, podría recordar u olvidar, rememorar y revivir este no lugar.

-¿Será eso?, ¿uno de esos tránsitos que lleva de uno a otro?-
-¿Hacia dónde comunica?-

…un umbral… un no lugar… camino de… el entremedio… un puente a… estación de espera…

-¿Por qué existe y de qué sirve?-
-¿Será como el desván?-
-¿Si es un estado del pensamiento y de la memoria, es el trastero de la que ya no usamos? –
-¿…de lo olvidado?-
-¿…o de lo que no se puede olvidar?-
-¿Será donde van los recuerdos que son imposibles borrar?-

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Limbo es la nada que todo era,
de lo que se hizo incomprensible,
es el hipotálamo de los recuerdos.

Es un paisaje surrealista sin frontera,
en el que te pierdes irreconocible,
están los vivos y también los muertos.

Es donde habitan los sin nombre,
aquellos que son imposible olvidar,
parados en el tiempo de la ilusión.

Es Limbo donde voy por costumbre,
obligado pasaje que he de cruzar,
construyo templos y oro a la razón.

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Inventando. “Pasajes que se hacen paisajes o el porqué del hombre-ave”

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“Erase una vez un hombre, que de tanto ir del norte al sur y del sur al norte, se convirtió en ave.

Nadie se dio cuenta, porque conservó su aspecto humano, así que, pasaba desapercibido si se asentaba durante largo tiempo en un mismo lugar. Nadie se dio cuenta, o solo algunos percibían algo extraño en él, cosas como el detalle de su mirada siempre dirigida al horizonte, sus manos, que tendían a bailar al caminar, o sus pies, que aún parado, se apoyaban en las puntas de los dedos como si su cuerpo no pesara.

Nadie se dio cuenta de lo que le ocurría realmente, menos yo, que a su encuentro, notaba cómo se balanceaba su cuerpo con la brisa que, a mí, apenas me hacia mover el flequillo.

Entonces lo supe, mi amigo humano, se había convertido en pájaro.

Lo extraordinario es que ni siquiera él lo sabia, pensaba que estaba enfermo, cuando al permanecer en tierra firme, sentía náuseas, le latía tan fuerte el corazón que pensaba le fuera a estallar. Le inmovilizaban los brazos para que no se dañara, pues se agitaban de manera brusca durante el sueño, analizaban su sangre y también su comportamiento, esperando encontrar una causa a la actitud distraída al esquivar la mirada cuando le hablaban.”

El hombre-ave.jpg

-Hay pasajes que se hacen paisajes-

Las caricias, se harán un campo de trigo balanceado al viento.

La traición, creará agujeros en las rocas donde te pudieras volver a caer.

La risa, una tormenta de verano que sorprende en medio del mar.

El dolor, se hará caja con candado y llave a barlovento.

El enamoramiento, la mirada perdida en la inopia de los ojos de otro ser.

El placer, será la belleza extraordinaria que logre inspirar.

La mentira, será batalla de héroes vencidos en un charco de sangre.

El abandono, es la silla que siempre espera vacía frente a ti.

Los triunfos, lugar de un gran festín con fuegos artificiales.

La violencia, conformará un campo devastado por el hambre.

La desconfianza, creará un monstruo que no deja vivir.

El amor, una madre con su bebé y el abrazo de los amantes.

La paz, se hace atardecer o un cántico tibetano.

El miedo, el vértigo y la oscuridad.

La culpa, se hará purgatorio, donde el castigo es más fuerte que el perdonar.

La suerte, será el destino que te echó una mano.

El horror, la muerte injusta y la maldad.

El errante se convertirá en ave, en el tránsito del vuelo que se ha hecho su hogar.

Diario no diario. “Páginas en blanco”

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No arrancaría ni una sola página de lo vivido, imaginando que los recuerdos fueran palabras escritas.

Por las sensaciones del presente, de lo que me rodeo o estoy haciendo, sé que es producto del pasado, mucho, aún se mantiene vivo, sean hechos aprendidos, personas que me quieren u objetos; otros muchos son logros o marcas en el rostro, en la expresión, en la piel… Me gusta pensar y creer que somos capaces de cambiar y reprogramar actitudes y formas de ser, pues me doy cuenta, revisando esas supuestas paginas, que algunas se han quedado en blanco.
Tofos los buenos momentos y experiencias gratas vividas están escritas con tinta indeleble, aún más, se mueven y cambian de color o forma según el instante en el que vienen al recuerdo, como si fueran partícipe del hoy.

A veces me cuesta dar vida a algunos hechos, poner rostro o sensaciones. Son, como páginas en blanco… es extraño… más, cuando suelo representar lo que vivo en dibujo o palabras.
No sé el porqué, siendo una especie de locura bipolar, como si en mí, habitaran dos seres, uno que muere y otro que sobrevive. Quizás aquella que muere es la olvidada en otras memorias ajenas a mí, personas o lugares en los que no dejé huella, o si, pero hube de desaparecer para dejar lugar a otros recuerdos.

Sé, por experiencia, que lo aprendido, aunque olvidado, queda en nuestra esencia y lo usamos inconscientemente cuando necesitamos hacer uso de ello. Como cuando pinto, no necesito ordenar a mi mano u ojos cómo han de moverse, simplemente, lo hacen sin recordar, ellos guardan la memoria.

No sé qué hacer con estas hojas sin palabras,… sin color. Imagino que son recuerdos yermos de vida, de esa vida buena, intensa y bien vivida…

No sé el porqué.
No sé.

Me dijo un amigo estos días, que tengo una teoría para todo, y busco una ahora.

No sé.
Y si lo supiera, ¿quién sabe de qué serviría?
¿Serán estados de inopia?
¿Será mala memoria?

También me dicen que me paro demasiado tiempo donde no me siento bien, porque intento comprender lo que no tiene un porqué.

Es mi pensamiento, entonces, un lugar donde me paro demasiado, a discernir lo que es de lo que no y lo que soy o no.

Paginas en blanco… sean o no, sepa la razón de su existencia o no, ahí están.

No tengo más teorías sobre esto que me ocurre, la única cosa que concluyo con este recapacitar, es que, pararme a pensar y ser consciente de estas cosas, es producto de estar viviendo una posible pagina en blanco. ¿Y si así fuera?, ¿no es justo lo que hago cada día, enfrentarme al blanco del lienzo con una barra de grafito en mano?

Será entonces que esas, a las que no puedo dar forma, fueron momentos en los que no dibujé nada.

Bueno, es solo una teoría o será que me he parado demasiado tiempo a comprender lo que no me gusta de hoy.

Trozos de mí. “A cachitos”

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(Dedicado a las personas que han conformado mi vida, los lugares por los que he caminado, los paisajes que llenaron mis retinas y los momentos que a veces fueron solo instantes, en los que fui increíblemente feliz. A todo ello, yo le llamo “YO”, un yo a cachitos que soy.)

Tengo el corazón partío a cachitos,

tantos, que han formado una autonomía,

cada uno tiene un nombre propio.

Son personas,

conectadas por mis venas,

me traslado de una a otra,

sin maquillaje y mil colores en vestimentas.

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Tengo el corazón partío a cachitos,

tantos, que ha perdido su apariencia,

cada uno vive su destino.

Son lugares,

conectados por puentes arteriales,

me muevo de uno a otro,

sin zapatos ni equipajes.

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Tengo el corazón partío a cachitos,

tantos, que podrían ser planetas,

cada uno orbita a diferente ritmo.

Son momentos,

conectados a los nervios de mi memoria,

salto de uno a otro,

desnuda, sin edad, en indefinida trayectoria.

  Y para escuchar mientras me lees.