Inventando. “Oda al pecar”

Deja un comentario

Pecando I

~

La avaricia es mía
el reto de mi espejo
la codicia en porfía
de aplauso y festejo.

Tú eres mi lujuria
obnubilada carne
a este amor injuria
que en deseos arde.

Mi gula es viciosa
la aparente víctima
dando razón ociosa
a esta amiga íntima.

Tú eres mi envidia
lo tuyo que era mío
la altruista perfidia
es poder que ansío.

Es extraña la pereza
amando esta pausa
la gana no entereza
perseverando causa.

Tú alimentas mi ira
golpe de venganza
que el cruel admira
obrando la matanza.

Orgullosa soberbia
escritura que avala
la firma de mi fobia
viste trajes de gala.

~

Anuncios

Expresándome. “Oda a la música o por qué escribo odas”

Deja un comentario

Escribo odas porque lo que quiero expresar con la voz de lo incomprensible, la etérea emoción, las voces del desencanto o de los pecados capitales, me sale en rimas y metáforas. La prosa y discutir las dejo regodearse en el divagar, fantasear e inventar. Dar o pedir explicaciones está de más en muchos casos, así que uso el silencio de la curativa sonrisa, del llanto sanador.
Cuando doy sonido al pensamiento y lo digo con las palabras exactas, sin más contenido conceptual, es en las ocasiones en las que pido café en un bar, frutas y verduras en el mercado, con el “¿cuánto es?”; cuando hablo con mis íntimos de las cosas íntimas, en saludos de buenos días, tardes o noches, cuando digo “dígame” al teléfono, me quejo con “ay” por un malestar o cuando me preguntan en qué pienso o qué opino, ¡ah si!, y con el doctor, ahí soy de lo más explícita y nada alegórica. No es que no sea clara, honesta o sincera, es que no sé ser de otra manera.

Confieso que me gusta usar palabras en desuso, en francés inventado, cantar canciones en japonés que no sé pronunciar con exactitud, usar palabrejas que no existen o hacer rimas en el bosque o la playa, en voz alta, así, sin más, por entretenimiento mental.

Y a veces me leen y me dicen “qué bonito” y después preguntan “¿de qué va?”, y yo solo les puedo decir que si supiera decirlo de otra manera más comprensible, lo habría hecho, dicho. Entonces intento dibujarlo, pero el resultado es perplejamente igual.
La única cosa que se me ocurre es explicar qué lo inspiró, y esto es también ambiguo, porque en ocasiones son muchas chispas de aquí y allá, de roces e instantes, de pellizcos o gestos de otros o míos, de abstractas conjugaciones de sentidos, momentos, vivencias propias o ajenas. El pensamiento se divierte en juegos de conceptos, palabras y sinsentidos, ¿no crees?. A veces tampoco lo comprenden del todo. Ni yo, pues el resultado me deja en paz, no sabría cómo explicarlo mejor, simplemente lo escribo.

Creo que es porque intentamos personalizar lo que leemos, somos criaturas empáticas, simpáticas, comunicativas y sociables, nos gusta aceptar y ser aceptados, aprender y ser maestros, querer y ser correspondidos, sentirnos en un mundo común y mutuo, en el que todos sentimos de igual manera. Si, todos sentimos igual en mayor o menos medida. La única diferencia está en cómo lo expresamos.

Debiéramos estar dispuestos a recibir y sentir con cierta ignorancia. Abiertos a lo que no parece ser o estar. A nuevas emociones, formas de pensar, perspectivas y miradas que no hubieras probado jamás.

Me explico mejor.

El cómo se expresa cada ser no se puede explicar con palabras. Hay otros sentidos y no sé si en todo el diccionario o lenguas del mundo haya para poder conjugar lo que solo el lenguaje de las artes puede llegar a expresar. Resumiéndose en una de las más abstractas que conozco, la música. Ésta, la elegimos, escuchando cuál nos agrada y hace sentir mejor. Quizás fuera éste el filtro para cada lugar, ocupación, encuentro o compañía; cosas que nos rodeen, pinturas, ropas, sean libros o poema, comida, perfumes o color.

Elegir, tener y rodearte de aquello que hable de ti, de tu interior y forma de sentir, aquello que te conmueva y haga sentir mejor. Aunque no lo entiendas, pues tu instinto y sentido no ha de comprender las palabras, sino la conjugación y sonido de éstas, conmoviendo tu cuerpo y alma.

Oda a la música

Flautista~

A través del sentido oír,
sentir que no se cierra
sonido que no va a morir
que al instinto nos llega.
Es la banda sonora vital
es oxígeno de las almas
es la forma del no lugar
llena vacíos y da calmas.
Su vibrar la carne mueve
y recompone lo esencial
a mortal y aire conmueve
en acorde o voz celestial.
No hay sentir como oído
que al equilibrio nos lleva
en armonías y tono fluido
que en orquesta nos llega.

~

Inventando. “Oda a ti”

Deja un comentario

Me gusta aprender de aquel que mira a los ojos cuando está contigo; del que atiende, escucha, presta interés por ti, por cómo y qué dices o piensas. Me gustan estas personas, me enseñan a recordar cómo quiero ser cada vez que te encuentro, para no estar más pendiente de cómo me siento por lo que eres o lo que esperas y descubrirte, conocerte, y así, olvidar quién soy a solas, pues soy más persona cuando estás junto a mí.

~

Miras y ves con interés
ahora que es el siempre
conmigo de frente y envés
horizonte del que atiende.

Oyes y también escuchas
aún si hablamos a la vez
las palabras y voz entonas
en armonía con tu calidez.

Eres y estás en el preciso
aún si salimos o entramos
en paraíso sin previo aviso
es tiempo de ser amados.

Sientes y me haces sentir
momento de tener pasión
vivir la sorpresa del pueril
haciendo nueva la ocasión.

~

Inventando. “Oda a la soledad”

Deja un comentario

Hizo falta solo un día en tu vida, uno en el que nadie dijo adiós, en el que todos marcharon menos yo y la preciosa mañana que es hoy. Solo uno bastó para que comprendieras que la soledad es compañera de la que tampoco has de depender pues, aliada de la libertad, da lógica y sentido a tu existir singular.

~

Oda que canta sirena
al sol que filtra la mar
gritos de la enamorada
dibujados en la arena
fe onírica ante el altar
en vano rezo implicada.
Retórica es esta vigilia
torpe gana de libertad
aire gastado que inhalo
dando pasos sin liturgia
mueren ciclos sin edad
suspiros de vida exhalo.
Enamorada del reflejo
que amor enmudeciera
a locos atrae a mi lado
estupor de arte en enojo
que el día ennegreciera
los colores de mi mano.
Obnubilada memoria
la invasión sensorial
sin ejércitos a batalla
corro sin escapatoria
asida al brazo bestial
victoria de tal canalla.

~

Inventando. “Oda a empatía”

3 comentarios

~

Es empatía el yo que ya no es
el tú que da el aire que respira
pan alimentando necesidades
motivo existencial que admira.

Al alba y ocaso de sol y de luna
corazón arrítmico no heredado
pesares que hacen río y laguna
será zurda entrando al otro lado.

Abrir la mente para comprender
hacer de visión ajena la certeza
creer lo intangible para aprender
celebrar con orgullo tu proeza.

Lástima que hiere y no padece
cayendo, caerá la mano sujeta
al instinto primordial obedece
aliada es del retiro y no objeta.

Es empatía el yo que ya no será
en letargo sus alegrías o metas
propia conciencia desvanecerá
serás quien fluya por sus venas.

~

Inventando. “Oda a la constante”

Deja un comentario

~

Hagas lo que hagas
será lo que te acompañe
vayas a donde vayas
es lo que siempre atañe.

Digas lo que digas
es lo que hace palabra
lo que dejes o cojas
será parte de tu obra.

Ames a lo que ames
es porque allí estuviste
si despiertas o duermes
será vital lo que soñaste.

Vengas o ahora vayas
será nuevo desde lo viejo
si el camino sigues o aras
es amigo de su consejo.

Mirar lo que quieras ver
es manera que aprendiste
oír lo que sientas atender
será la oda que aplaudiste.

Vivir lo que vayas a vivir
será forma del contenido
si lo acoges o lo dejas ir
es la constante lo vivido.

~

Inventando. “Oda a la felicidad”

Deja un comentario

~

Qué ingenua la felicidad plena
que hace festejar onomásticos
el amor perderá la visión global
de miradas y antojos se llena
brindar y sorber la vida a tragos
maquillar de alegría será vital.

Qué fugaz la felicidad completa
que hace el momento eternidad
el sieso hoy te invitará a bailar
sin compás ni hilo a la risa reta
de guirnaldas el pelo adornad
con y sin motivo hay que celebrar.

~

Inventando. “Lo que ocurre~Oda al tiempo”

Deja un comentario

Es lo que ocurre lo que es justo ahora, lo mismo fue ayer que es hoy y será mañana.

-¡Quiero ser grande, más grande cada día!-.

Siempre somos, si diez años como cincuenta, setenta y siete y medio o si tienes casi noventa. Has estudiado, conocido lugares, personas, gozado o sufrido, has vivido de todo un poco y demasiado, se te va cayendo el pelo y la piel pierde brillo, te duele la espalda o los ojos necesitan aumento para leer.

-¡Quiero ser gigante, cada vez más y más!-.

Es la sensación, …era la sensación. Cuando tenía cinco, pensé o daba por hecho, que crecería a lo alto como así también a lo ancho, más o menos en proporción, a la vez ibas aprendiendo, alcanzando más alto y más cosas, pudiendo comprender más palabras, abriendo mundos diferentes en cada estirón.

Daba igual que tuviera la referencia de los adultos, hice mis propias cábalas. Calculando cuánto crecería por año, y me imaginé midiendo dos metros y con la anchura de un árbol centenario.

-¡Quiero ser inmensa y profunda, como un bosque, como el horizonte, tan brillante como las estrellas!-.

Con los abuelos, (pensaba que todos los mayores eran mis abuelos), sentía que lo que pasaba era que te transformabas en un ser tan grande, tan, tan, tan sabio, tan lleno de vivencias y con tantos conocimientos, que el cuerpo debía reposar, sentarse, caminando despacio por el peso de tanta información, que te arrugas porque los pliegues de la piel, que se parecen a las páginas de los libros, son los surcos donde queda escrito lo vivido… las historias… los momentos…

-¡Quiero ser un gigante en tierra de gigantes!-.

Imaginaba un mundo de adultos altos. Era normal, yo era una niña y en mi perspectiva veía las barbillas de éstos muy cerca del techo, incluso si alargaban el brazo podían tocar la lámpara…

-¡Oh, qué grandes son!, quiero ser grande y poder ver por encima de los tejados, por encima de las nubes-.

Y crecí.

Hasta un metro setenta centímetros, una circunferencia de unos… no sé cuanto mido alrededor, eso si, mis caderas ocupan el mayor espacio, he llegado a pesar unos sesenta y cinco kilos, kilo arriba, kilo abajo. Tengo más de cuarenta, tres arrugas en el entrecejo, menos cuando río que salen más y han aparecido unas quince o veinte canas repartidas en dos mechoncitos. Hace dos meses que uso gafas para ver de cerca y ya no camino tan ligera como antes, aunque tenga prisa, no porque no pueda, es que me gusta disfrutar del trayecto. Me duelen las muñecas de dibujar y se me engarrotan los deditos.

Hoy me di cuenta de algo, lo voy a contar, aunque creo que estoy haciendo cabalas otra vez.

~
Ese gran árbol ya estaba aquí,
yo tenia cinco, él, tantos o más,
marché lejos y por largo tiempo,
hace veinte años que lo conocí.

Ese árbol hoy está en una plaza,
unos años antes, dos calles atrás,
copa frondosa y alrededor un huerto,
hoy frente a él, más alta y sin alza.

A su alrededor la vida ocurrió,
cientos de seres, noches y días,
aire puro o polución, frío o calor,
por sus hojas y raíces alimentó.

En mí cambiaron muchas visiones,
oído mil voces, andado cien vías,
enferma y sana, riendo y con dolor,
en mi piel y sentir latieron corazones.

Ya ha creado muchas sombras,
perdido hojas, horizontes en lejanía,
algo más robusto, le sobresalen raíces,
hoy eres ese árbol, el ayer no añoras.

Ya he aprendido muchas cosas,
leído en varios idiomas, como quería,
algo menos torpe, no arraigo ni por narices,
hoy soy yo misma, al pasado no importas.
~

-¡Quiero ser tan alta como la luna!, ¡tan filósofo como Platón, tan científica como Marie Curie, tan poeta como Baudelaire, grande o más rotunda que Lempicka !-.

Y aunque así llegara a ser, cuanto te vea y esté frente a ti, lo único que ocurriría sería ese instante, sin pasado o futuro.

Solo tú, árbol, y yo misma.

Que con o sin arrugas, con o sin hojas, a lo que es “el ahora mismo”, no le hace falta nada más. Ni crecer o aprender.

En este preciso instante se resume todo nuestro encuentro

Solos tú y yo, sentada bajo tu sombra, ¿qué más te dio jamás, mi edad, mi sabiduría o experiencia, las lenguas que hablara, lo alta que fuera, cuántas canas me surgieran?.

Un soplo, eso es el tiempo.

-¡Quiero ser tan grande, que los planetas sirvan de escalones!-.

-¡Tan grande como para ser nube y estallar en rayos y truenos!-.

-¡Quisiera hablar tantas lenguas que pueda inventar una universal!-.

…tan grande…
…tan sabia…
…tan mayor…
…tan joven…
…tan pequeña…
…tan simple…
…tan, en este preciso momento…

Inventando. ” Oda a Poema o el porqué del frío en verano”

Deja un comentario

Son las palabras las que hacen al poeta
aquellas que son frías sin la verdad,
caos de emociones que no interpreta
si no sueltas las manos a la libertad.

No habrá que preguntarse  ni responder
a la duda e incertidumbre del pasado,
que con una mirada pudiera resolver
el alba en oriente, frente a un río calmado.

Es la rima la enamorada del color
criatura que emerge de su crisálida,
que poetas debieran tocar con candor,
en mil noches de frío de su vida iniciada.

Ojalá te conviertas en Poema, en mi
y tu sobrenombre se haga inmortal,
como son las huellas que dejan en ti
el calor del atardecer que supo a amor y sal.

…y si me quedo sin palabras, las inventamos…

Inventando. “Oda al día de la poesía II”

Deja un comentario

A veces

las palabras,

 odas y metáforas,

se reclinan ante lo acontecido

y se silencian para contemplar.

~

Es la mirada y no el ojo,

el tocar y no la piel,

el inspirar y no el oxígeno,

lo que hace alegoría el vivir.

~

Será el dolor lo real,

la lágrima el cuerpo formal

que hace verbo al sustantivo

y poema al llorar.

deja que llore

Deja que llore sin lágrimas,

hoy…

sin la figura del dolor

que no tiene ni forma ni colorido,

las espinas,

la oscuridad,

el abismo o el silencio

serán parábolas inútiles

que se ajusten a mi desconsuelo.

Older Entries