Inventando. “El alma de un niño”

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¿Por qué está tan bien visto no perder el alma del niño que fuimos una vez?

¿Es, ser adulto, una opción cuando ser niño no lo fue?

¿Por qué envejecer sintiéndote joven es mejor que sentirse viejo?

¿Es quizás el alma humana un estado sin tiempo ni camino?

¿Es el cuerpo un cascarón del alma incorruptible que

a pesar se los avatares no ha de afectar a su interior?

¿Por qué el alma no se arruga, no se maquilla, se viste cada día diferente,

no se calza o se cubre bajo la lluvia?

¿Es el alma de un niño que acaba de conocer la caricia, el dolor,

el hambre o las pompas de jabón, mejor alma que la de quien sale

a que le moje la lluvia y se descalza para hundir los pies en la orilla del mar?

Alma de niño.

Alma de adolescente.

Alma de joven.

Alma de adulto.

Alma de mediana edad.

Alma de ser mayor.

Alma vieja.

¿No es quizás lo mismo sentir que el cuerpo y el alma son la misma cosa,

que cuerpo y alma conviven por una causa mayor que es vivir?

Lo que corrompe y oxida todo lo vivo en la naturaleza y lo transforma,

lo regenera y recicla en algo nuevo que renace,

me hace sentir que a veces, luchamos contra lo más intrínseco

de nuestra existencia, el ciclo más natural: VIVIR-CRECER-MORIR.

Envejecemos mirando hacia atrás, lo que fuimos y fue mejor que hoy,

esperando tener una nueva oportunidad de ser jóvenes,

cuando nuestro objetivo es seguir hasta oxidarnos.

Sea en pensamientos complejos, arrugados y corruptos por el espacio tiempo.

Sea en un cuerpo sin fuerzas que no puede contener un alma tan cansada.

Mujer sin igual. “Micromachismo”

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Ayer escuché esta palabra, micromachismo, en el contexto de la violencia de género, a propósito de la obra “El pétalo de una rosa”.
La palabra la comentaba Nieve de Medina, la autora de la obra, y se refiere a los perfiles de hombres que maltratan, algunos, de otra clase social, de los que no te agrede ni con palabras ni violencia física. Aquellos que su pareja cobra más que él, y nunca habla sobre ello, o el que llega y pregunta por la ropa limpia o la comida hecha, la compra por hacer y no valora el trabajo de ella y que encima estudia oposiciones, cosas así. Que seguro todos seguimos escuchando.

Pues ese micromachismo, está en las manos de las mamis y los papis, cada uno de esos bebés que andan por casa, son una nueva oportunidad de hacer las cosas mejor.

Ya no hay niños jugando a las guerras de indios y vaqueros, ni esos que jugaban con su papi a la guerra con los soldaditos.
Ya no hay niñas que se ponen el delantal para ayudar a mami en la cocina, a hacer las camas, pelar guisantes.
Ya no hay niños que solo quieran jugar con la pelota, quieren cocinar con mami.
Ya no hay niñas que tengan que estar con su vestido limpio y monas, quieren mancharse de tierra.
Ya no hay niñas que esperan príncipes.
Ya no hay niños que esperen ser machotes.

Ahora hay niñas que no quieren ser madres.
Niños que esperan criar a sus hijos.
Ahora hay niños y niñas, hay penes y vaginas, compartir y saber que todos los niños tienen derechos, niños que saben convivir. Niños sensibles y niñas duras.
Niños a los que les gustan los niños y niñas que besan a niñas.
Niños, niñas, que aprenden a no pelear, a solucionar con el diálogo, ¡no se pega!; que aprenden a discutir, debatir, respetar, oir, escuchar.
¡No se pega, no se hace daño!

Tengo tanta esperanza, fé en los niños, creo que lo harán mejor. Seguro.

Nosotros, los de 30-40 años, ya lo estamos haciendo con nuestros pequeños, pero hay cosas que no podremos evitar que vean.
Cosas como esta, como otras muchas, pero como esta:

Miedo me dan, nuestros desfiles militares, como el reciente en Corea; prepotencia armada, trajes de guerra, aparatos para matar, exhibiéndose como poder y fuerza o riqueza de un país.

Hoy, día de la Hispanidad en España, tendremos algo parecido, no lo entiendo. ¿Es necesario llevar armas en las exhibiciones, pasear nuestros tanques?, ni siquiera como símbolo… nos deberíamos avergonzar. En vez de pasear nuestras armas, mejor lo que se puede hacer con ellas.

Seguiremos criando a nuestros hijos con el no a la violencia, no a las armas.