Inventando. “¿Adónde van las tristezas?”

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-¿Adónde van las tristezas que ya no sientes?-

-Al limbo, supongo-

-Pero no se van del todo, sabes que estuvieron-

-Eso es el eco, como sonidos que no mueren, dando vueltas al mundo y pudiendo ser oídos una y otra vez, aunque no quieras-

-¿Como un déjá vu?-

-Algo así-

-Soy consciente de que no tengo ciertas tristezas con las que vivía, entonces me pregunto cuáles eran, no recuerdo el porqué, el cómo desaparecieron?-

-¿A caso quisieras volver a tenerlas?-

-No, simple curiosidad-

-Dejarlas allí donde hayan ido es lo mejor-

-Pero, ¿cómo y por qué se van, cuando ocupaban todo tu ser, eran de tal importancia e invadían cualquier otra emoción o estado?-

-Porque todas las cosas tienen su momento álgido, de esplendor, y su tiempo de morir o alejarse-

~

Semejantes son dolor y olvido
tristezas de lágrimas tragadas
ausencia de un querido amigo
silencio de ganas derramadas.

Desvanecida la desesperanza
vacante que nadie va a ocupar
el retal recuerdo que amenaza
soleados días y el duelo lunar.

Supervivientes el don y alegría
reto del que cae en esta inopia
resiste la soledad en compañía
las memorias de sonrisa idiota.

Habitar en el limbo es remedio
figurantes que andan al acecho
almas que sin vida y sin premio
donde tristezas hallan su lecho.

~

Diario no diario. “Cuando el amor pide más”

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(El amor solo pedía besos, miradas, caricias e inopia)…

Amor: ¡Quiero más!
Yo: ¿Qué quieres?
Amor: ¡Entiéndeme!
Yo: Te entiendo.
Amor: ¡Escúchame!
Yo: Te escucho.
Amor: ¡Ven conmigo!
Yo: Voy.
Amor: ¡Quédate!
Yo: Me quedo.
Amor: ¡Respóndeme!
Yo: Pregunta.
Amor: ¡Quiéreme!
Yo: Te quiero.
Amor: ¡Háblame!
Yo: Te cuento.
Amor: ¡Construyamos!
Yo: Hagamos.
Amor: ¡Vistámonos!
Yo: Nos vestimos.
Amor: ¡Hagamos el amor!
Yo: Lo hacemos.
Amor: ¡Desnudémonos!
Yo: Nos desvestimos.
Amor: ¡Ten cuidado!
Yo: Lo tendré.
Amor: ¡Comamos!
Yo: Comemos.
Amor: ¡Ayúdame!
Yo: Te ayudo.
Amor: ¡Te necesito!
Yo: Me tienes.
Amor: ¡Bésame, acaríciame, mírame!
Yo: Lo hago.
Amor: ¡Más!
Yo: Más.
Amor: ¡Aún más!
Yo: Aún más.
Amor: ¡Paciencia!
Yo: Espero.
Amor: ¡Ya estoy!
Yo: Aquí sigo.
Amor: ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
Yo: Recuerdo.
Amor: ¿Te acuerdas de cómo nos conocimos?
Yo: Con un beso, una mirada, una caricia.
Amor: Si, y caímos en la inopia.
Yo: Y tú quisiste más.
Amor: Y tú me diste más.

Inventando. “Inopiametría”

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Inopiametría: Medida inexacta de la inopia.

SEGÚN LA RAE:
Inopia. (Del lat. inopĭa).
1. f. p. us. Indigencia, pobreza, escasez.
estar en la inopia.
1. loc. verb. coloq. Ignorar algo que otros conocen, no haberse enterado de ello.

Nota:
Por una parte, la inopiametría, podría ser una forma de medir la pobreza (¿cuán pobre eres) o aquello de lo que carecemos (¿cuán ignorante eres?). Sería bastante interesante poder valorarlo de alguna manera tangible. Al fin y al cabo no veo mucha diferencia entre inopia y estar en la inopia, según la definición.

Aunque…

Hay momentos en los que ricos o pobres, ignorantes o cultos, pasan por estar un tiempo en la inopia. En estos casos la inopiametría toma forma métrica temporal además de medir la distancia que les separa, a éstos, del resto del mundo.

Ayer…

Estuve en la inopia. Es un estado en el que te sientes relajado, sin responsabilidades, es placentero, está lleno de lapsus, risa floja; nos pasan pensamientos sin importancia, la mente se queda en blanco, no hay ni espacio ni tiempo, es como una pausa que se concentra en un punto que parece poder llegar al infinito. Es como no querer saber nada del mundo, es una respiración lenta y profunda, olvidarte de ti, entretenida con un ligero pestañeo, un brillo en algún lugar cercano o lejano. Es la evasión de la realidad, clavado en el espacio entre dos palabras en la página de un libro, en el entrecejo de quien te habla o piensa que conversa contigo. Es anular por un rato un estado de aburrimiento, malestar, incluso tristeza; es querer olvidar. Es un estado que nos hace algo estúpidos, algo tontos, pero felices pues, ¿fue alguien infeliz habiéndose quedado en la inopia?, yo creo que no.

En la inopia no te enteras de lo que ocurre a tu alrededor, se anulan los sentidos. Lo más curioso es que no se puede medir cuánto tiempo pasa mientras estamos allí, tienes ligeras percepciones de tu entorno, sientes levemente los sonidos graves y la gente se mueve muy rápido… o tú demasiado lento.

¿Para qué sirve la inopiametría?

Al fin y al cabo la he inventado yo, así que quisiera definir su utilidad o valor como la forma de medir de manera inexacta la capacidad y el tiempo que podemos estar en la inopia. Desde el punto que genera entrar en este estado hasta el momento en el que alguien o algo te saca del mismo.

Ejemplo:

Punto de partida: Una luz brillante en el borde de la calzada, mientras hablas con alguien en un banco de la calle.
Distancia y tiempo: Mientras tú estás en la inopia, el mundo sigue a tu alrededor, es lo que ignoras por completo, los sentimientos, pensamientos, conocimiento, consciencia física tanto tuya como de la persona que te está contando lo que le pasó anoche; mientras una señora cruza la calle en silla de ruedas, un perro se ha parado a olisquear tus zapatos, el camarero ha dejado dos cafés en la mesa de una terraza; un camión ha descargado los muebles en el número cinco… y esto, solo a tu alrededor, pues en el resto del planeta se hizo de noche.
Punto final de la medición: Momento en el que un sonido más fuerte, un toque en el hombro de alguien o una llamada de atención del que acompaña y te avisa de que te fuiste a la inopia.

Creo que la inopiametría no sirve para nada, de hecho creo que esto lo escribí estando en la inopia, o aún sigo, pues yo estaba sola y aún nadie me tocó el hombro.

¿Seré ignorante de estar en la inopia?, ¿se puede estar en la inopia un instante o toda la vida?, ¿será la inopiametría una forma de medir mi estupidez o mi felicidad?.