Expresándome. “El sonido del dolor”

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Desayuno entre lágrimas, yo, tú, todos.

A través del sonido de la radio, a primera hora, escucho el llanto del dolor, estruendos del horror, declaraciones de testigos de una guerra que no entienden. Que no entiendo. Que no nos entra en la lógica.

No lo veo, no estoy allí. Pienso en este momento que, si el dolor se pudiera escuchar en todas partes, sería paralizante, horrible, terrible, espantoso. Miedo, vulnerabilidad. También yo gritaría, ¡no!, ¡¿por qué?!, algo que hago hoy solo en pensamiento, en silencio, en lágrimas. También me lo produce cuando enviamos desde Europa o Estados Unidos militares a bombardear y matar la raíz del mal, supuestamente a ayudar a otros a vivir mejor. “En defensa propia”, dijeron al abatir al terrorista. Atraparlo y juzgarlo es complicado, supongo, es lógico quitarlo del mapa de un sablazo, ¿no?, eso parece.

Paz. Cínica paz cuando se usa la violencia.

Tú me matas, yo te mato. Me matas porque te mato y te mato porque me has matado. ¿Cómo interrumpir esta cadena de violencia?.

Después sigo escuchando a quien no quiere ser español y se me revuelve el estómago. Y me importa un carajo, me parecen unos cínicos igual. No comparo, sin duda la diplomacia en la política sustituye a la fuerza. Escucho el ruido de los coches en la autovía, pero en mi cabeza aún oigo el dolor, aún oigo los pasos del que huye, el silencio del que muere por huir.

Después sigo escuchando sobre la contaminación, y me importa un carajo, me parecen unos cínicos igual. Nos importa poco a todos, ¿o no?. ¿A caso no somos conscientes de cómo vivimos, de que debemos hacer un consumo responsable, de que queremos fomentar la paz, solidaridad, igualdad y la compasión?.

¡Consciencia! ¡Justicia!

No sé qué haría yo si me tocara de cerca, tan cercano como un familiar, amigo o vecino conocido, siendo víctima de un atentado, de una guerra o de un desastre social. (Me debería sentir afortunada). No sé si cogería la justicia por mi cuenta. ¿A caso no somos todos iguales, no sentimos de la misma manera ante la pérdida, el dolor, la injusticia?. Pues no. No somos iguales en la respuesta. “En defensa propia”, justificación razonable cuerpo a cuerpo, nación contra nación. ¿Y ahora qué?, ¿vamos todos a tomar represalias, vengar el asesinato, el atentado a nuestro sistema, a nuestra comunidad?.

Tomamos café en una terraza, discutimos la independencia, de comer carne o pescado o hacerse vegetariano, que si te comprarás una bici para colaborar a no contaminar, que si es culpa de la Volkswagen que el aire esté lleno de mierda, nos entristecemos por las vidas que anoche fueron arrebatadas a tiros de venganza. Y pasarán semanas, meses, volveremos a hablar de nuestras vidas y rutinas diarias. Porque pensamos no tener la fuerza suficiente para erradicar la maldad, injusticia, la desigualdad o el cambio climático.

Da igual que sea más o menos cercano, sean sirios, franceses o españoles, cuando lo escucho o lo veo a través de los medios. Unos padres que matan a sus hijos, duele. Dolería más si tuviera un vínculo personal con ellos. Pero, tan universal como el sentimiento humano de la maternidad, está la del no a cualquier tipo de violencia, sea la del terrorismo o sea del que grita como un energúmeno a su exesposa, porque ya no la aguanta, o porque ella también le grita, y juegan a quién grita más fuerte para hacerle entender su verdad. ¿Quién sabe?.

¿Quién sabe?

¿Tengo dentro de mí esa violencia?, ¿tengo tanto amor dentro de mí para compensarlo? ¿tengo el poder de cambiar algo, de contrarrestar de alguna manera esa mierda, esa violencia, tanto horror?… que ocurre todos los días… Hoy fue Francia, pero cada día se podrían oír los llantos y el grito de dolor de todo el que escapa de una guerra, de la injusticia, de países en los que no se puede vivir, ni luchar, estudiar, ser mujer, o ser sencillamente un niño.

Un niño. Si, que quizás nacieran entre violencia, o fueron criados entre amor y comprensión, pero que las circunstancias le hicieron creer que la violencia es el mejor modo de conseguir algo. Éstos fueron niños también, ellos, que se han inmolado, que han matado a sangre fría en nombre de su dios. Sin razón. Sin lógica. Porque no la hay. Qué tristeza.

¿Cuándo vamos a creernos que es posible la paz?, cuando no lo es.

Quizás la paz sea como la felicidad, que son momentos a lo largo de la vida, porque todo lo demás es fatal, triste, horrible, espantoso, feo, violento, incomprensible.

La única cosa que puedo hacer es procurar hacer y ser como quiero en mi pequeño mundo, entre las personas que tengo a mano, porque el resto de lo que se puede hacer a gran escala está en manos de las conveniencias políticas y relaciones internacionales.

Confío en que lo que cada uno hace a nivel personal, se expanda de manera exponencial, aunque siempre convivirá con la misma fuerza contraria, en una guerra imposible de ganar o perder, pues está en el ser humano ser así, la fuerza del bien y del mal en constante pulso. Ya ves, conceptos tan relativos, subjetivos en términos filosóficos, aunque en término humano lo tenemos más o menos claro, y no sé qué pasa…

…tantos sonidos de dolor me hace sentir que debo procurar hacer mejor las cosas, ser más comprensiva, solidaria, amorosa, cariñosa, procurar la felicidad y bienestar de lo que tengo cerca y, como si fuera sufrir un duelo, seguir viviendo.

…tantos sonidos de dolor me acompañarán toda la vida, y no solo los de anoche, los de París, los de las torres, los del avión y aquel otro del suicida malnacido, los del aquel tren, los de los ahogados huyendo de la miseria, de los que corren horrorizados por una guerra que no comprenden, sigo acumulando los ya vividos, los míos propios, los que quedaron remanentes en el aire de la historia que escribieron otros.

…sonidos de dolor que conviven con los de las risas, como siempre, la lucha de siempre.

Demasiadas palabras, aunque escritas, porque si hablara solo podría decir: ¡Basta!, ¿por qué?

(¿Cómo se combate la guerra desde la comodidad?, ¿es solo tema de políticos?, ¿está en manos de los que se encargan de la seguridad del estado?, ¿de las fuerzas armadas?, ¿está en las manos de la educación?, ¿nos vamos de este planeta y huimos a Marte?, o a Plutón, que parece ser que los americanos están gastando una pasta, para encontrar volcanes y que le vuelvan a subir a categoría de planeta, y desde allí observar la Tierra, el planeta “blue”)

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Expresándome. “Oda a la música o por qué escribo odas”

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Escribo odas porque lo que quiero expresar con la voz de lo incomprensible, la etérea emoción, las voces del desencanto o de los pecados capitales, me sale en rimas y metáforas. La prosa y discutir las dejo regodearse en el divagar, fantasear e inventar. Dar o pedir explicaciones está de más en muchos casos, así que uso el silencio de la curativa sonrisa, del llanto sanador.
Cuando doy sonido al pensamiento y lo digo con las palabras exactas, sin más contenido conceptual, es en las ocasiones en las que pido café en un bar, frutas y verduras en el mercado, con el “¿cuánto es?”; cuando hablo con mis íntimos de las cosas íntimas, en saludos de buenos días, tardes o noches, cuando digo “dígame” al teléfono, me quejo con “ay” por un malestar o cuando me preguntan en qué pienso o qué opino, ¡ah si!, y con el doctor, ahí soy de lo más explícita y nada alegórica. No es que no sea clara, honesta o sincera, es que no sé ser de otra manera.

Confieso que me gusta usar palabras en desuso, en francés inventado, cantar canciones en japonés que no sé pronunciar con exactitud, usar palabrejas que no existen o hacer rimas en el bosque o la playa, en voz alta, así, sin más, por entretenimiento mental.

Y a veces me leen y me dicen “qué bonito” y después preguntan “¿de qué va?”, y yo solo les puedo decir que si supiera decirlo de otra manera más comprensible, lo habría hecho, dicho. Entonces intento dibujarlo, pero el resultado es perplejamente igual.
La única cosa que se me ocurre es explicar qué lo inspiró, y esto es también ambiguo, porque en ocasiones son muchas chispas de aquí y allá, de roces e instantes, de pellizcos o gestos de otros o míos, de abstractas conjugaciones de sentidos, momentos, vivencias propias o ajenas. El pensamiento se divierte en juegos de conceptos, palabras y sinsentidos, ¿no crees?. A veces tampoco lo comprenden del todo. Ni yo, pues el resultado me deja en paz, no sabría cómo explicarlo mejor, simplemente lo escribo.

Creo que es porque intentamos personalizar lo que leemos, somos criaturas empáticas, simpáticas, comunicativas y sociables, nos gusta aceptar y ser aceptados, aprender y ser maestros, querer y ser correspondidos, sentirnos en un mundo común y mutuo, en el que todos sentimos de igual manera. Si, todos sentimos igual en mayor o menos medida. La única diferencia está en cómo lo expresamos.

Debiéramos estar dispuestos a recibir y sentir con cierta ignorancia. Abiertos a lo que no parece ser o estar. A nuevas emociones, formas de pensar, perspectivas y miradas que no hubieras probado jamás.

Me explico mejor.

El cómo se expresa cada ser no se puede explicar con palabras. Hay otros sentidos y no sé si en todo el diccionario o lenguas del mundo haya para poder conjugar lo que solo el lenguaje de las artes puede llegar a expresar. Resumiéndose en una de las más abstractas que conozco, la música. Ésta, la elegimos, escuchando cuál nos agrada y hace sentir mejor. Quizás fuera éste el filtro para cada lugar, ocupación, encuentro o compañía; cosas que nos rodeen, pinturas, ropas, sean libros o poema, comida, perfumes o color.

Elegir, tener y rodearte de aquello que hable de ti, de tu interior y forma de sentir, aquello que te conmueva y haga sentir mejor. Aunque no lo entiendas, pues tu instinto y sentido no ha de comprender las palabras, sino la conjugación y sonido de éstas, conmoviendo tu cuerpo y alma.

Oda a la música

Flautista~

A través del sentido oír,
sentir que no se cierra
sonido que no va a morir
que al instinto nos llega.
Es la banda sonora vital
es oxígeno de las almas
es la forma del no lugar
llena vacíos y da calmas.
Su vibrar la carne mueve
y recompone lo esencial
a mortal y aire conmueve
en acorde o voz celestial.
No hay sentir como oído
que al equilibrio nos lleva
en armonías y tono fluido
que en orquesta nos llega.

~

Expresándome. “Deshonor”

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~

Es la deshonra traicionar
es la traición desleal
es la deslealtad desconfiar
es la desconfianza infiel
es la infidelidad humillante
es la humillación irrespetuosa
es faltar al respeto un desprecio
es el despreciar un deshonor.

~

Diario no diario. “Los puñales de terciopelo de Cornelia”

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Cornelia, se llama.

Me gusta cuando me sacan de mi mundo de alegorías, de cuentos y libros para colorear. Cuando me abofetean con la simple realidad, la veraz, sin vericuetos o formas divinas que pintan la vida de “bonito”, sin fractales y áureas descripciones, esos que te quieren bien y te dicen lo que ven en ti y tú no eres capaz de ver. Cuando así me ocurre, suelo tener una reacción de dolor y negativa, como si fuera una agresión a mi persona directamente, a mi forma de ser y vivir. Después lo interiorizo, lo visto de símbolos y lo coloco en mi repisa, lo acepto de la forma amable en la que puedo comprender la vida.

…metáforas…
…alegorías…

Nelia, se hace llamar.

Fue ella quien me miró a los ojos y me habló en el idioma que mejor entiendo, “la metáfora”.

Esta vez fue una bofetada de las buenas. Me hizo despertar desde mi poesía a la realidad más tangible.

-¿Quién eres?-, me preguntó.
-Soy el caos-, le respondí.
-Eres creativa-, me dijo.
-¡Soy creativa!-, confirmé.

Me hizo saltar, bailar, cerrar los ojos y confiar, me hizo tocar y ser tocada, gritar y silenciar. Respirar con atención y estar ante ella sin intención. Me regaló una naranja y algún otro se la comió.

Abrí mi boca y salió una verdad sin símbolo, un dolor, una grieta por la que me cuelo y me dirige a la caverna de mis pulmones, donde a veces no hay suficiente oxígeno, y el poco que hay está viciado por mi misma. Y me ahogo.

…metáforas…
…alegorías…

Nelia se sentó y colocó un banquito frente a ella para que yo me sentara. Después de un rato en silencio, lo rompí de realidad, desnuda de rimas, y expresé mi incomprensión.

-¿Qué sería de mí si no existiera la poesía?-, le pregunté.

-Habría silencio. ¿Dónde comienza tu metáfora?-, me preguntó.

-Cuando interacciono con el mundo-, le dije.

-En las relaciones, entre tú y el mundo, tú y otro ser-, afirmó.

-Así es, y cuando me encuentro ante una circunstancia más compleja, la redecoro y transformo para aceptarla mejor-

-Y a lo placentero, a lo simple, la maravilla, ¿le pones más color, lo vistes más bonito aún, lo cargas de simbología?-

-A veces lo hago más precioso si cabe, más divino, alegorizando su forma creando un templo a su contenido-, dije orgullosa.

-Pero tú no hablas siempre así-

-Hay momentos en los que callo, no tengo palabras, y comienza a generarse un mundo dentro de mí, recomponiendo lo percibido, lo sentido, para ajustarlo a mi comprensión-, confesé.

-¿Y si te pisan y te duele, gritas?-

-¡Claro!-, respondí.

-Yo, a veces me aguanto, por no molestar y no hacerle sentir mal, ¿crees que es justo, sirve para algo, se daría cuenta de que me pisó aún haciéndolo por accidente, crees que mi grito no sería un simple aviso de atención a que me están pisando?-, me decía Nelia con su serena sonrisa.

-Lo normal es gritar y así hacer ver que está pisando, tu dolor es el mismo, pero otra reacción tampoco cambiaría nada-

-Si que cambia, lo cambia todo-, firme y convencida Nelia.

-¿Cómo, para quién, a quién sirve?-, pensaba yo, mientras la escuchaba.

-Si yo no expreso en ese momento una cosa tan natural e instintiva como un “¡ay!”, callándome y pensando en que debo ser educada o no hacerle sentir mal, cuando en realidad pienso: “¡putos taconazos que me acabas de clavar en el pié, joé cómo duele!”, puede que otro día al verla pasar me aleje y la salude con un gesto ligero acordándome del pisotón-

-Nunca sabría por qué ya no te acercas-, fui comprendiendo.

-Imagina que es alguien a quien aprecias y que te molestó, en un intento de ser educada, empática o complaciente, no le expresas lo que sientes, o simplemente ya no te cae bien o no te interesa más, o se repite la circunstancia y no dices nada. Es entonces, cuando ocurre, que cada vez que la despistes, le des una excusa o esperes en la esquina para no encontrártela y tenerla que saludar, cuando le das “puñaladas de terciopelo”. Éstas son las peores, las que dañan no solo al otro sino a ti, perdiendo el tiempo y haciéndote comportar de una manera no sencilla, falsa al fin y al cabo-, respiró profundamente Nelia.

-Puñales de terciopelo, dañando lentamente, con suave falsedad, con silencios y sonrisa y excusas que a nadie da, para nada sirven-, murmuré.

-Con un simple “¡ay!”, y un “excusa”, quizás habría sido suficiente-, repetía Nelia.

-“Puñales de terciopelo”, esto es una metáfora-

-Si, tú eliges, una simple respuesta o hacer una creación simbólica de un pisotón o de algo que no te guste. ¿Qué es más real para todos?, ¿esa falsa educación, injusta y retorcida empatía, pensar por los demás?-

-“Puñaladas de terciopelo”, que te alejan y haces alejar, que traicionan y amenazan tu integridad, tu dignidad-

…metáforas…
…alegorías…

Qué real y simbólico es un ¡AY!, un NO, contenedor de un significado, de un pensamiento, de tu forma de ver, querer y sentir una negativa, lo que rechazas, lo que no te entra, no convence, en lo que ya no crees… NO, es tan simple y fuerte a la vez, tan difícil de decir a veces… como el SI, un HOLA o un ADIÓS.

-¿Bailamos y te recito al oído algo que escribí?-, sonreí.

-Bailaremos sin más y en silencio, hoy no me importa tu poesía-, dijo Nelia mirándome y sonriendo.

-¿Y si te piso?-, reía mientras ya bailábamos.

-¡Baila y calla!-, girando más rápido cada vez.

Expresándome. “Me estoy consumiendo”

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Hoy me estoy consumiendo
tragué los egos de mi misma
levitando al abismo despierto
silenciando la voz durmiendo.

Rozan mis pies en el infierno
duele este alma sin carisma
que ahogo en el yermo llanto
inválido es el olvido eterno.

Hambrienta de un banquete
de saltos a la deriva experta
canto insonoro de lamentos
maldigo la gana que acomete.

Liberarme debo de la prisión
por la mirilla asoma una grieta
desatar la reja de los cuentos
manejando torpe esta pasión.

No hay riqueza que promete
el desierto sin oasis al acecho
olvido ilusiones que aborrecen
a dios no albergo en mi mente.

Hoy lúcida me estoy muriendo
íncubos de Morfeo insatisfecho
arrancar rizos que me enreden
el latir a mi pecho encomiendo.

Expresándome. “Parece ser o etiquetando”

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Me encanta masticar chicle, cuando veo a otros me parecen unos chulos. ¿Doy esa impresión?

-…me parecen, parezco…-

Hay quien aparenta estar siempre bien o fatalmente mal, los “comsí comsá”, “tirandillo”, “ahí vamos”, “saliendo” o los de “me mantengo” o ” no me quejo”, están los cansados, tristes, deprimidos, eufóricos, chulos, valientes, atrevidos, osados, cobardes, despistados u olvidadizos. Los que procrastinan, los que sufren de desinhibición verbal, pesados, optimistas, pacíficos, guerreros, caballeros, románticos, desapegados, aletargados, impulsivos, agudos, resolutivos, compasivos o crueles. También los que parecen culturetas, los frikis, obstinados, fumados, adictivos, pasotas, listillos, atontaos, cohibidos, sarcásticos, tóxicos, alegres, ligones, pragmáticos, atolondrados, mezquinos o generosos, los que están “forraos” y los que “no tienen dónde caerse muertos”, tenemos los pamplinas, fantasmones, poderosos, fracasados, perdedores, viejos, inmaduros, nobles, fieles o infieles, con títulos o sin papeles, tiranos, obsesivos, sortudos, traidores y colegas, genios, superdotados, buenos o malos, rumbosos, fiesteros, guarros, temerosos, organizados, caóticos, falsos, auténticos, gordos o canijos, simpáticos y empáticos, raros o del montón, líderes, borregos, débiles y fortachones, vencedores o vencidos, pesimistas, saludables, penosos, mañosos, torpes, vagos o currantes, ricos o pobres, y por parecer, sigue tú, que yo me cansé. En fin.

-…me parecen, parezco…-

A todos impone la riqueza y asusta la pobreza. Ambos estados ejercen un poder enorme en el “parecer” a los demás. La locura y la depresión, las esquivas o mantienes al margen, aunque un trastorno social está bien visto dependiendo en qué círculo te muevas. La enfermedad y el dolor ajeno nos produce compasión y extraño alivio al no ser nosotros quien lo padece. Un virus, una grave enfermedad o mal letal, hace sentir miedo, ¡horror, pavor, terror!

-…miedo…-

No queremos sufrir y el dolor ajeno es una realidad que no te toca, pero es algo posible, así que “crucemos los dedos”, “toquemos madera”.

-¿Cuánto tiempo debo pasar estando para llegar a ser y no parecer?-

-Si masticara chicle todo el día, ¿sería una chula?-

O volvemos la mirada a otro lado o lo afrontamos cara a cara. ¿El qué, la pobreza, la locura, el dolor?.

-…el miedo…-

¿Es el miedo la razón, el porqué de la etiqueta?, ¿cuál es el estado opuesto al miedo?, ¿la valentía, la paz interior?

En diferentes dosis y formas, es el miedo el que nos hace separar, etiquetar y diferenciarnos.

Ojalá el valor fuera un sentido intrínseco al ser humano. Una tendencia a estar seguro de sí mismo, sentir paz y confianza en lo que se es y se percibe en esencia.

Ofrecer sin ofender
Juzgar con bondad
Prometer con fidelidad
Jurar con lealtad
Opinar sin agredir
Criticar para aportar
Dar con equidad
Recibir con libertad
Pensar con subjetividad
Escuchar con objetividad
Compartir sin condiciones
Dirigir con humildad
Acoger con confianza
Ayudar sin prejuzgar

¿Cómo no temer a la pobreza, cuando asusta a todos?. ¿Y si te impone la riqueza?. ¿Son estados sociales o también lo son del alma?. ¿Condiciona en lo básico, como el amor propio, el valor o la dignidad, ser pobre o rico?

¿Y si no aparentaras ser rico o pobre a nadie?, ¿y si la sociedad te tratara de igual manera parecieras lo que parecieras?

-Ayer una persona me trató de una manera irrespetuosa, no comprendí su forma de mirarme y responderme a una pregunta. Estaba en el centro de salud y me equivoqué de puerta, así que consulté al despacho vecino, aprovechando que estaba abierta su puerta y ella, a solas. Su reacción estuvo fuera de tono, no era mi doctora, y lo repitió tres veces en menos de un minuto, y no me ayudó en absoluto. No sé si tenía miedo o estaba de mal humor, tuvo un mal día, es siempre así o le parecí algo que no entiendo aún-

Hoy, hubo quien me pareció pobre, pero quizás lo confundí con miedo. No sé, me pareció.

-…me parecen, parezco…-

~
Solo mirar sin temor a los ojos de otro ser,
es la pobreza un velo en la mirada, un mal de ojo,
el orgullo en retaguardia y la mano avanzada,
cobijo presto en confianza, te podrá ofrecer,
de iguales viene y humilde es el plato cojo,
cuán fiel es el juramento y leal el camarada.
~
Solo mirar sin temor a los ojos de otro ser,
es la riqueza un brillo en la cara, tener buen ojo,
digno comensal, no falta el vino ni las sobras,
juicio igual en apariencia podrás ofrecer,
torpes somos, si me caigo o caes, te cojo,
siendo fiel al juramento y leal a las palabras.
~

-Dejo de mascar chicle por un tiempo, no por no parecer una chula, es por las agujetas en las mandíbulas y porque trago aire, bueno, y si un día quiero ser chula, lo mismo lo soy y no tengo que masticar nada-.

Expresándome. “¡Que le cooorten la cabeza!”

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Una detrás de otra.

Si no es ella, es la amiga, la hermana, la prima, la socia, la vecina, o la amiga de una amiga de la tía que toma café en la mesa de al lado.

Y ya estoy hasta las narices de tanto cuento. ¡¿Pero no se extinguieron los príncipes y las princesas?!

-¡Que les cooorten la cabeza!-, diría la reina de corazones.

Y ¿quién mejor que ella?, y ¿qué mejor… que cortar cabezas?,… cambiársela, cortar con estas ideas y estructuras de relación. De verdad, no se me ocurre otra cosa. Ya que es incluso fatal para la salud, para la evolución, ese pensar y concebir de la pareja, el sexo y el amor.

No lo entiendo. No me hace falta saber más… y no me pidas más consejo, porque no tengo argumentos.

Qué manera de sufrir más tonta.

Tanto si eres mujer u hombre, es el mismo discurso. Pero me agotan estas formas sociales.

-Bridget Jones, … ¡que le cooorten la cabeza!-

-Sexo en Nueva York,… ¡que le cooorten la cabeza!-

-Comedias románticas con la chica mona de “Friends”, de lágrima fácil y final con destino escrito… ¡que le cooorten la cabeza!-

A moco tendido llora la lánguida Bridget porque le han besado y él tiene novia. Él va y lo casca… ¡ala, señor Jones!

¿Es el beso símbolo de compromiso y fidelidad, de regular una relación con alguien que no conoces pero por el que apostarías tus sueños, ilusiones y deseos de cumpleaños?…

…¿Lloras ya desde el primer beso, que debe ser libre de todo, precioso y carnal, contenedor de carne, piel y saliva, de íntimas miradas y diversión, de idilio y delirios y vacío de toda necedad?…

Debe ser que se pierde la cabeza con el amor, creía yo que solo pasaba en la cándida y ferviente adolescencia.

Pues si. Eso hacen… eso hacemos, me incluyo en esta trama del pensar colectivo que al fin y al cabo forman parte del todo yo… el mundo lo hacemos todos, pero no estoy de acuerdo ni comparto esta desolación por amor.

Que alguien me explique por qué, sin vivir o conocer a una persona, le exiges un compromiso vital de matrimonio, de cónyuges, novios o de fidelidad, cuando aún no sabes quién es… y quién eres tú… o qué quieres, porque si lo supieras no llorarías ni le darías más vueltas.

¿Te interesa, te gusta, quieres verlo o verla mañana otra vez?, ¡pues queda otra vez! Si después no te encajan sus maneras y sus quehaceres pues ya no lo veas más, que hay personas a patadas, y que te volverás a enamorar. …y más a éstos, a los que les hace falta solo un beso…

Pero es así el enamoramiento, de egoísta y egocéntrico, que teme que le quiten el más hermoso de los sentimientos del ser humano: EL AMOR.

Oh si, el amooor.

-¡Que le cooorten la cabeza al amor!-

¿Qué forma de amar es esa?

Y estamos tan solos… que nos agarramos a una hoja otoñal a punto de caer, solo porque te enamoraste de ella…

Y estamos tan solos… que el amor lo usamos para crear vínculos inmediatos de unión eterna, necesidad vital que es más preciso tener, que el comer o el dormir o de ti mismo, tu dignidad o tu propia integridad.

Y estamos tan solos… que no vemos el abismo que nos separa y que aún debemos cruzar, lanzándonos a ciegas a la dependencia emocional…

Y estamos tan solos… que los cientos de millones de seres que caminan por el planeta no nos sirven más que él, si, él, ella que me besó y ese, el que tiene novia… que vive en otro país…

– …”dios nena, es que tengo mucha química con él, y es taaan mono, y es sincero, pues me ha dicho que tiene novia, y que debe cortar con ella antes de seguir conmigo… pero que se va dentro de tres días… ¡ay!, tía, ¿qué hago?… me he pasado esta semana llorando y dándole vueltas al tema…”

Me parece banal, superficial y vulgar tratar a otro ser humano así… atentando a su persona con un concepto preconcebido.

¿Qué creo yo?

Creo que aunque la otra persona le dijera desde el primer momento que le ama y es lo único para ella, que le promete amor eterno, fidelidad y devoción… el minuto después seria exactamente igual que si no dijera nada, ya  que lo que queda es el seguir con la vida, vivir experiencias y conocer a esa persona, y el resto viene solo… por consecuencia y porque uno va queriendo y le va bien, por objetivos…

Aunque, pensándolo bien, si a mi me dijeran algo así, me parecería un excéntrico y me haría reír, y por consecuencia esperaría que se riera… y la otra opción seria, salir huyendo de un loco psicópata, que casi seguro, ya sabe mi dirección y teléfono.

Pero chicos o chicas, ¡¡por dios bendito!!

Dejad de llorar y de “darle vueltas a la cabeza” todo el día, de preguntar los pareceres a las amigas y hermanas… por favor…

Y me parece hasta mentira estar escribiendo esto… pero es que me rodea y lo veo por todas partes últimamente, son una plaga… y no son precisamente adolescentes, mas bien cercanos a los cuarenta. Desesperados por encontrar pareja fija antes de que se les pase el arroz.

-¡Que les cooorten la cabeza!-

Y a mi, por chismosa. Y escuchar las conversaciones en el bar… y en el parque, en los baños, en el salón, desde el balcón, …en fin, que la psicópata soy yo.

¡Denunciadme a la reina de corazones!

Y ¡¡que me cooorten la cabeza!!, lo mismo hasta creo después en esa forma de amor.

Mujer sin igual

Expresándome. “La ópera”

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Mientras trabajo suelo escuchar la radio, me pongo música preferida y llevo unas semanas escuchando ópera ¡Qué drama por dios!, si, la ópera… se me saltan las lágrimas mientras dibujo, y es decir poco, porque entra una congoja y una tragedia que sientes también ganas de cantar y soltar todo aquello que ronda por tu alma que se asemeja tanto a ese sentir.

Suelo cambiar bastante, escucho programas con los que me logro concentrar mientras sigo poniendo color al dibujo, captan mi atención y evitan que mi mente divague más allá del universo de la mesa de dibujar.

LaRecolectora_HMSY es tan difícil convivir con esa bolsa gigante que es el alma, que no es más que la conciencia… y no es sólo por lo que has podido errar o dejar atrás, es también por el dolor, la pérdida…

…y nos tenemos que aceptar, vivir con todo ello, sentirnos ni bien ni mal, simplemente, vividos, que es así la vida, lo bueno te lo tienes que coger en cuanto aparece, porque lo que no lo sea tanto, aparece y te deja… pues, eso, ya lo sabe cada cual, cómo te deja y cómo se supera… que no siempre se resuelven como quisiéramos, porque no todo depende de uno.

Curiosamente, la música me hace bipolar. A veces hay programas con música alegre y bailable, entonces hasta saco una sonrisilla mientras trabajo.

Hoy escuchaba ópera… ¡pero, qué tragedia vital he vivido, por dios!

Me concentro en muchas otras cosas que me hacen estar bien, quizás no alcance un estado de felicidad plena, pero es una felicidad calmada que me hace llegar tranquila y en paz al sueño.

Esta bipolaridad por la que me lleva la música, a veces, me resulta cada vez más familiar con esto del vivir. supongo que soy tan voluble como una hoja al viento,

Tengo muchos trucos para no dejarme llevar por la tristeza o no concentrarme en el dolor:

_Concentrarme en algo, como un programa en la radio.

_Cocinar, (anteayer hice trigo caramelizado, no me salió muy bien, pero ya sé para la próxima).

_Caminar y escuchar música y cantar, todo al mismo tiempo.

_Leer (últimamente lo hago apoyada en un árbol a la orilla del río, bajo el sol; ayer me cayó algo sobre la cabeza y al mirar vi que eran dos lagartijas que a saber qué andaban haciendo para caerse).

_Respirar haciendo “la hipopresiva” mientras escucho la banda sonora de “Deseando amar”, que la pongo para que se repita todo el rato, 15′.

_Dibujar en una libreta lo que me salga del alma, que a veces no me sale nada, se me queda el bolígrafo clavadito en el papel con un punto inamovible.

_A veces no soy yo, es una llamada o un familiar o amigos que me envían wassap y durante un ratillo solo pienso en eso.

_Trabajar, esto es lo que mejor me sienta. Sobretodo cuando he de salir de la mesa de trabajo y voy a imprimir, a comprar material, mostrar el producto o hacer visitas de control. Es como salir y llegar a un punto de destino, y después otro y otro y otro… y cuando vuelves a la mesa, sigues… y casi que se acaba el día.

_Correr. Esto me encanta, aunque en los últimos dos meses he debido parar porque no me siento del todo fuerte. Me canso mucho. Me cuido bastante, como bien, no cometo excesos. Quizás comience a correr la próxima semana.

_Pensar en los demás, esto también me hace olvidarme de mis cosas. Es normal, a veces, mi trabajo depende de mi productividad y de lo que yo mueva, así que es bastante solitario aunque me llegue a relacionar. Pues eso, pensar en otros, pararme, llamarles, preguntar qué tal van, cómo llevan esto o lo otro.

_Llamar a mi madre, la pobre… que yo la llamaría todos los días, pero también me gusta que guardemos anécdotas para contar. Nos reímos.

_Sentarme a tomar un café en una terraza y escuchar las conversaciones de la gente. Este fin de semana un hombre se encuentra con una mujer:

-Hola, ¿cómo está usted?

-Bien, me he divorciado.

-Vives con tus hijos.

-Solo… ¡busco novia!

-¡Anda, pues yo tengo tres hijas!, una es muy apañá, la otra está casada y tengo otra que es un primor.

-¿Está soltera?

-Está en Atarfe.

En fin, esto me hizo reír durante un buen rato y lo conté a las compañeras y nos reímos.

_Vestirme con mucho colores combinando lo que puede que a primera vista no va, pero yo consigo que vaya.

_Meditar. O algo parecido, me pongo música de fondo (ésto más bien por evadir el ruido exterior de coches y televisión), me tumbo, uso alguna técnica de relajación y a veces me quedo drogui. Después de unos 45′ estoy con tal paz que hasta siento que soy feliz.

_Comer una manzana hasta dejar solo el rabo, y lo hago tan consciente que la disfruto en cada bocado.

_Jugar al ajedrez, al desayuno, por ejemplo.

_Y ¡yo qué sé! …hago lo que puedo… para que cada día no pase inadvertido, pero sobretodo no me gusta estar triste y me estoy haciendo algo intransigente con la melancolía y la decadencia social, lo que no me aporta, lo que no me gusta o no quiero ver. Por esto, no veo la televisión, no consumo casi nada que sea muy consumista.

_Intento no pensar en lo que no he hecho bien, recordar lo que sí he hecho bien o con lo que me he sentido digna y ha hecho feliz a otros o a mí. Me sonrío y hago que mi amor propio no se vea dañado por mis errores o fracasos.

_En fin, escribir, lo hago al levantar o al acabar el día. Esto es lo que hace que me libere de cualquier cosa, no es como la pintura, no conlleva ningún material, más que un bolígrafo o una página de word o este blog. Ya ven, a veces no reflejo mi propio parecer, es algo que escucho o veo o intento comprender poniéndome en otras situaciones. Escribir me hace comprender mejor el mundo, a los demás y  a mí. Saber porqué hacemos lo que hacemos y, bueno, a veces no me sirve más que para pasar el rato concentrada en el dolor y regodearme en metáforas… ¿qué voy a hacer?, menos mal que otras tantas pienso cosas constructivas. , es algo que necesito, quizás porque es un deber para con los demás, pues saturo una barbaridad, con mis preguntas, ironías, soltando todo lo que se me pasa por la cabeza u opinando sobre todo lo que oigo o veo.

Intento no pensar, de verdad, lo intento con todas mis fuerzas… el truco está en moverse y charlar con otros, hacer cosas, muchas cosas… pero ¿cómo desenchufo mi mente mientras paso horas sobre la mesa?

 

¡Con música!, hoy con ópera… y aunque se me hayan saltado las lágrimas, a moco tendido… ¡ha sido maravilloso!, he seguido dibujando.

Vamos cumpliendo años, menos mal que siempre hay un presente que vivir y una vida por comenzar cada mañana delante de nuestras narices.

Pronto será el aniversario del día en el que mi madre me parió, yo la llamo para felicitarla por haber tenido una hija tan guapa, y ella se ríe, pero es así, me lo contó siempre, que nací preciosa.

Me comeré un merengue de fresa, el preferido de mi padre (de casi toda la familia de mi padre y la mía), y mi preferido, claro está.

Expresándome. “Temblor”

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Tambaleo como barco a la deriva

¿habéis sentido el terremoto?

me viene un pálpito y no es telepatía

¿habéis notado el temblor?

Me sube el alimento de vuelta a la boca

¿habéis oído el rugido?

como el miedo a la fiera que se invoca

¿habéis visto a una Mantis, a caso?

Pues no comprendo este movimiento

¿será la tensión?

que desde las entrañas me desequilibro

¿será un dolor?

Aún vibran mis músculos sin razón

¿será un amor?

no comprendo, si fuera esta afición

¿sería traición?

Y no puedo hacer más que esperar

¿qué si no?

divagar por lo que está por mirar

¿qué si no?

En carne viva te deja un temblor

¿qué si no?

equilibras con los brazos el rubor

¿qué si no?

No vomito, no me caigo o lloro

¿habéis notado el temblor?

era yo, mi cuerpo gritó

¿habéis visto a la fiera?

Agarro el miedo de lo intangible

¿habéis sentido ese parpadeo?

era yo, haciéndome invisible

¿habéis oído el chillido?

El temblor fue en mi alma

fue ella, si, que se amedrentó.

Me tumbo en tierra firme

que si vibrara,

al menos sería tangible

y podría correr a la salvación.

Que nadie duerma

estaremos atentos a que pase

esperando a la luz que venza

mañana, que amanece…

…y el sol saldrá, igualmente.

Expresándome. “¿Por qué?”

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No hay un porqué te ocurren las cosas.
A veces arriesgas y apuestas, eliges y esquivas o coges al vuelo. Aprendes a ser más diestro, ves venir lo que pueda ocurrir.

¡Qué pocas ganas de preguntarme: ¿por qué?.
Y qué pocas ganas de pensar la respuesta!

Como en cientos de piezas que alborotan en el aire,

cada amanecer, me siento.

Parece que las tenga todas, se caen…

…se caen…

…¿es que estoy rota?…

en pedazos que alborotan a mi alrededor…

…¡tan rota!…

…en cientos de muy pocos trozos…

me descompongo como un boceto

de células blancas

que se caen

están rotas.

…No están

O están ahí, a cachos sin ton ni son.

¿Por qué?

…porque si, porque no, porque no hay agua ni oxígeno, ni contenedor…

Porque no encajan sin más, si falta uno solo.

¡Y está roto!, ¡recomponlo!

El gusano une los trozos y me recompone en la tierra, y no puedo volar…

y si volara, ¿se desvanecería cada cual en un suspiro?

de vacío, de imposible lo posible,

de caminar sobre las olas que combaten los escalones,

aquellos gigantes que me resguardan del débil que no me deja…

que no me deja y tira y tira para romperme en dos…

dos trozos.

Rota en dos, o en uno que se hizo dos.

A veces … como hoy … me siento con pocas ganas de entender y preguntar,

¿por qué?

y no hay un porqué.

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