Expresándome. “El sonido del dolor”

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Desayuno entre lágrimas, yo, tú, todos.

A través del sonido de la radio, a primera hora, escucho el llanto del dolor, estruendos del horror, declaraciones de testigos de una guerra que no entienden. Que no entiendo. Que no nos entra en la lógica.

No lo veo, no estoy allí. Pienso en este momento que, si el dolor se pudiera escuchar en todas partes, sería paralizante, horrible, terrible, espantoso. Miedo, vulnerabilidad. También yo gritaría, ¡no!, ¡¿por qué?!, algo que hago hoy solo en pensamiento, en silencio, en lágrimas. También me lo produce cuando enviamos desde Europa o Estados Unidos militares a bombardear y matar la raíz del mal, supuestamente a ayudar a otros a vivir mejor. “En defensa propia”, dijeron al abatir al terrorista. Atraparlo y juzgarlo es complicado, supongo, es lógico quitarlo del mapa de un sablazo, ¿no?, eso parece.

Paz. Cínica paz cuando se usa la violencia.

Tú me matas, yo te mato. Me matas porque te mato y te mato porque me has matado. ¿Cómo interrumpir esta cadena de violencia?.

Después sigo escuchando a quien no quiere ser español y se me revuelve el estómago. Y me importa un carajo, me parecen unos cínicos igual. No comparo, sin duda la diplomacia en la política sustituye a la fuerza. Escucho el ruido de los coches en la autovía, pero en mi cabeza aún oigo el dolor, aún oigo los pasos del que huye, el silencio del que muere por huir.

Después sigo escuchando sobre la contaminación, y me importa un carajo, me parecen unos cínicos igual. Nos importa poco a todos, ¿o no?. ¿A caso no somos conscientes de cómo vivimos, de que debemos hacer un consumo responsable, de que queremos fomentar la paz, solidaridad, igualdad y la compasión?.

¡Consciencia! ¡Justicia!

No sé qué haría yo si me tocara de cerca, tan cercano como un familiar, amigo o vecino conocido, siendo víctima de un atentado, de una guerra o de un desastre social. (Me debería sentir afortunada). No sé si cogería la justicia por mi cuenta. ¿A caso no somos todos iguales, no sentimos de la misma manera ante la pérdida, el dolor, la injusticia?. Pues no. No somos iguales en la respuesta. “En defensa propia”, justificación razonable cuerpo a cuerpo, nación contra nación. ¿Y ahora qué?, ¿vamos todos a tomar represalias, vengar el asesinato, el atentado a nuestro sistema, a nuestra comunidad?.

Tomamos café en una terraza, discutimos la independencia, de comer carne o pescado o hacerse vegetariano, que si te comprarás una bici para colaborar a no contaminar, que si es culpa de la Volkswagen que el aire esté lleno de mierda, nos entristecemos por las vidas que anoche fueron arrebatadas a tiros de venganza. Y pasarán semanas, meses, volveremos a hablar de nuestras vidas y rutinas diarias. Porque pensamos no tener la fuerza suficiente para erradicar la maldad, injusticia, la desigualdad o el cambio climático.

Da igual que sea más o menos cercano, sean sirios, franceses o españoles, cuando lo escucho o lo veo a través de los medios. Unos padres que matan a sus hijos, duele. Dolería más si tuviera un vínculo personal con ellos. Pero, tan universal como el sentimiento humano de la maternidad, está la del no a cualquier tipo de violencia, sea la del terrorismo o sea del que grita como un energúmeno a su exesposa, porque ya no la aguanta, o porque ella también le grita, y juegan a quién grita más fuerte para hacerle entender su verdad. ¿Quién sabe?.

¿Quién sabe?

¿Tengo dentro de mí esa violencia?, ¿tengo tanto amor dentro de mí para compensarlo? ¿tengo el poder de cambiar algo, de contrarrestar de alguna manera esa mierda, esa violencia, tanto horror?… que ocurre todos los días… Hoy fue Francia, pero cada día se podrían oír los llantos y el grito de dolor de todo el que escapa de una guerra, de la injusticia, de países en los que no se puede vivir, ni luchar, estudiar, ser mujer, o ser sencillamente un niño.

Un niño. Si, que quizás nacieran entre violencia, o fueron criados entre amor y comprensión, pero que las circunstancias le hicieron creer que la violencia es el mejor modo de conseguir algo. Éstos fueron niños también, ellos, que se han inmolado, que han matado a sangre fría en nombre de su dios. Sin razón. Sin lógica. Porque no la hay. Qué tristeza.

¿Cuándo vamos a creernos que es posible la paz?, cuando no lo es.

Quizás la paz sea como la felicidad, que son momentos a lo largo de la vida, porque todo lo demás es fatal, triste, horrible, espantoso, feo, violento, incomprensible.

La única cosa que puedo hacer es procurar hacer y ser como quiero en mi pequeño mundo, entre las personas que tengo a mano, porque el resto de lo que se puede hacer a gran escala está en manos de las conveniencias políticas y relaciones internacionales.

Confío en que lo que cada uno hace a nivel personal, se expanda de manera exponencial, aunque siempre convivirá con la misma fuerza contraria, en una guerra imposible de ganar o perder, pues está en el ser humano ser así, la fuerza del bien y del mal en constante pulso. Ya ves, conceptos tan relativos, subjetivos en términos filosóficos, aunque en término humano lo tenemos más o menos claro, y no sé qué pasa…

…tantos sonidos de dolor me hace sentir que debo procurar hacer mejor las cosas, ser más comprensiva, solidaria, amorosa, cariñosa, procurar la felicidad y bienestar de lo que tengo cerca y, como si fuera sufrir un duelo, seguir viviendo.

…tantos sonidos de dolor me acompañarán toda la vida, y no solo los de anoche, los de París, los de las torres, los del avión y aquel otro del suicida malnacido, los del aquel tren, los de los ahogados huyendo de la miseria, de los que corren horrorizados por una guerra que no comprenden, sigo acumulando los ya vividos, los míos propios, los que quedaron remanentes en el aire de la historia que escribieron otros.

…sonidos de dolor que conviven con los de las risas, como siempre, la lucha de siempre.

Demasiadas palabras, aunque escritas, porque si hablara solo podría decir: ¡Basta!, ¿por qué?

(¿Cómo se combate la guerra desde la comodidad?, ¿es solo tema de políticos?, ¿está en manos de los que se encargan de la seguridad del estado?, ¿de las fuerzas armadas?, ¿está en las manos de la educación?, ¿nos vamos de este planeta y huimos a Marte?, o a Plutón, que parece ser que los americanos están gastando una pasta, para encontrar volcanes y que le vuelvan a subir a categoría de planeta, y desde allí observar la Tierra, el planeta “blue”)

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Inventando. “Un pasaje a Limbo”

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-¿Cómo es el Limbo?-
-¿Es un lugar o un estado?-
-¿Un concepto, metáfora o idea?-

Los lugares provocan estados y hay ánimos que hacen paisajes. Eso creo, eso siento, todo depende de las percepciones, del pensamiento.

Una vez me sentí estar en Limbo. No es como Inopia, a ésta vas por un instante y de forma fugaz te despiertas, como un centelleo que te lleva y trae. Limbo no es así, es como un umbral, como un sótano o desván. Se parece a la nada, como aquella de “La historia interminable”, oscura y aterciopelada, de un negro tan intenso y opaco, que parece que todo se lo tragase en el abismo eterno. Pero no es exacto. En Limbo habita algo más, son cosas, personas, sonidos, imágenes, incluso otros lugares. Puede que cambie según quién lo viva. Podría ser como el salón de tu casa, el parque, una ciudad, la playa, un bosque o tus sueños.

-¿Dónde está este Limbo?-
-¿Cómo puedo ir?-
-¿Hay forma de regresar?- -¿Servirá de algo que supiera llegar?-
-¿Qué o a quién encontraría allí?-
-Si lo recuerdo, ¿lo podré imaginar?, y si así fuera, ¿está en mi mente?-
-¿Es la memoria el Limbo?-
-¿O será un lugar de la memoria?-

Si ahí se localizara, podría recordar u olvidar, rememorar y revivir este no lugar.

-¿Será eso?, ¿uno de esos tránsitos que lleva de uno a otro?-
-¿Hacia dónde comunica?-

…un umbral… un no lugar… camino de… el entremedio… un puente a… estación de espera…

-¿Por qué existe y de qué sirve?-
-¿Será como el desván?-
-¿Si es un estado del pensamiento y de la memoria, es el trastero de la que ya no usamos? –
-¿…de lo olvidado?-
-¿…o de lo que no se puede olvidar?-
-¿Será donde van los recuerdos que son imposibles borrar?-

~

Limbo es la nada que todo era,
de lo que se hizo incomprensible,
es el hipotálamo de los recuerdos.

Es un paisaje surrealista sin frontera,
en el que te pierdes irreconocible,
están los vivos y también los muertos.

Es donde habitan los sin nombre,
aquellos que son imposible olvidar,
parados en el tiempo de la ilusión.

Es Limbo donde voy por costumbre,
obligado pasaje que he de cruzar,
construyo templos y oro a la razón.

~

Inventando. “Atacama, el limbo del dolor”

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~

En el desierto no podrás llorar
apenas asoman las lágrimas,
evaporadas al limbo se van.
Hay quien excava para buscar
entre los fósiles su aflicción
desempolvadas las palabras,
sentido ni gramática tendrán.
Árido desde la inconsciencia
este lugar sin vida, sin corazón,
alma de exploradores heridos.
El oasis alucinando reclama
suspirando la supervivencia
en cenizas caerán rendidos,
meca del dolor es, Atacama.

~

Expresándome. “Me estoy consumiendo”

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Hoy me estoy consumiendo
tragué los egos de mi misma
levitando al abismo despierto
silenciando la voz durmiendo.

Rozan mis pies en el infierno
duele este alma sin carisma
que ahogo en el yermo llanto
inválido es el olvido eterno.

Hambrienta de un banquete
de saltos a la deriva experta
canto insonoro de lamentos
maldigo la gana que acomete.

Liberarme debo de la prisión
por la mirilla asoma una grieta
desatar la reja de los cuentos
manejando torpe esta pasión.

No hay riqueza que promete
el desierto sin oasis al acecho
olvido ilusiones que aborrecen
a dios no albergo en mi mente.

Hoy lúcida me estoy muriendo
íncubos de Morfeo insatisfecho
arrancar rizos que me enreden
el latir a mi pecho encomiendo.

Inventando. “Vínculo de amor y dolor”

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Coleccioné agujeros

guardando lo dejado,

de cabeza en ellos

ubico lo ilusionado.

Escarbo hierva crecida

dando a luz lo lejano,

en vínculo yacida

amo lo hallado.

Aferrada al error

que es lo que resta,

yerma de rubor

duerme aquesta.

AgujerosDelRecuerdo

Expresándome. “Temblor”

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Tambaleo como barco a la deriva

¿habéis sentido el terremoto?

me viene un pálpito y no es telepatía

¿habéis notado el temblor?

Me sube el alimento de vuelta a la boca

¿habéis oído el rugido?

como el miedo a la fiera que se invoca

¿habéis visto a una Mantis, a caso?

Pues no comprendo este movimiento

¿será la tensión?

que desde las entrañas me desequilibro

¿será un dolor?

Aún vibran mis músculos sin razón

¿será un amor?

no comprendo, si fuera esta afición

¿sería traición?

Y no puedo hacer más que esperar

¿qué si no?

divagar por lo que está por mirar

¿qué si no?

En carne viva te deja un temblor

¿qué si no?

equilibras con los brazos el rubor

¿qué si no?

No vomito, no me caigo o lloro

¿habéis notado el temblor?

era yo, mi cuerpo gritó

¿habéis visto a la fiera?

Agarro el miedo de lo intangible

¿habéis sentido ese parpadeo?

era yo, haciéndome invisible

¿habéis oído el chillido?

El temblor fue en mi alma

fue ella, si, que se amedrentó.

Me tumbo en tierra firme

que si vibrara,

al menos sería tangible

y podría correr a la salvación.

Que nadie duerma

estaremos atentos a que pase

esperando a la luz que venza

mañana, que amanece…

…y el sol saldrá, igualmente.

Diario no diario. “Duele”

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¡Duele!

Desde lo más profundo de las tripas, donde habita la ironía, sube el dolor colapsando mis venas.

¡Duele!

Desde la espalda, lo que no puedo ver, que me araña la piel haciendo surcos al sudor de la hipocresía.

¡Duele!

Desde el amor, que acaricia la tierna película que recubre el cerebro que habita en mi corazón.

¡Duele!

Desde el silencio que respiran mis ojos, observando un mundo de almas vagabundas, vampiras de la pasión.

¡Duele!

Desde lo más arraigado del dolor que no tenía ni idea de que pudiera engendrar en mí.

¡Duele!

Cuerpo y pensamiento, sentidos y vida que se han caído en la trampa de un mar de gelatina.