Inventando “¡Qué bonito es el amor! II”

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-Te he hecho un regalo, mi amor,… ¡unos “guantezapas”!-.

-¡Son perfectos!, gracias amor mío. Lo que más me gusta de andar haciendo el pino es la sorpresa de no saber adónde voy, eres mi orientación, mis ojos, la guía de mis torpes manos andantes y el reposo de mis pies-.

-Lo que más me gusta de que camines cabeza abajo es que siempre tenemos diferentes puntos de vista, yo veo hacia dónde vamos, y tú, lo que dejamos atrás-.

Se comprenden, aceptan sus excentricidades y disfrutan de una plena confianza. A veces se intercambian y es el otro quien camina haciendo el pino, jugando a ver quién aguanta más.

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Inventando. “¡Qué bonito es el amor! I”

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-La primera vez que te vi me enamoraste, eres la mujer con más pelo en la cara que yo-.

-A mí me enamoró tu cara limpia y despejada, tus piernas sin sombras, tus brazos y manos color de piel. No había conocido jamás a un hombre que tuviera menos pelo que yo-.

Cuando se desnudaban, se admiraban, se miraban, tocaban y enamoraban. Uno frente al otro, veían y amaban aquello que siempre anhelaron tener.

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Inventando. “Palabras que nunca dije II”

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Nunca dije “Cínico”

Es la boca del hipócrita
la razón de esta mentira
fiel a interés del idólatra
como fiera en su guarida.

Es tu voz y vergüenza mía
descarada esta insolencia
del maltrato que es perfidia
a la falsa verdad evidencia.

Inventando. “Palabras que nunca dije I”

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Nunca dije “Soez”

Tentadora la grosería
mostrando lo más vil
fatal reacción le daría
acojonando al gentil.

El soez adjetivo perdí
obviando aquella voz
si en tal caso si lo fui
propinando esta coz.

Inventando “Sirena desalada”

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Unos dicen que la primera de su especie caminaba, nadaba y volaba, otros dicen que fue solo un sueño dentro de otro sueño, dentro del sueño de un sueño.

No sé cómo ni cuándo ocurrió, en algún momento y lugar de este mundo, o del otro, en esta vida, en otra o en la de otros. No lo sé, nadie sabe ni el cómo ni el cuándo ocurrió la Sirena desalada.

SirenaDesalada

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Uno dice que fue por ser un pez

otro, porque fue ella la primera

por beber toda agua de una vez

viviendo entre sal que no tolera.

Fantasía de amor de una dama

deseó las alas y vivir sin miedo

por vereda de oxidada lágrima

que solo ojos cruzarían el cielo.

Uno dice que fue por el vértigo

otro, que mojadas se estropean

hambre de envidia del mendigo

o por sueños que aún esperan.

Íncubos de dolor inconfesable

llorando días por esa quimera

alas fueron a caer irremediable

donde yace la desalada Sirena.

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Inventando. “Mi carro tirado por 100 caballos”

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Al galope y con tranquilidad…

-¿Será al trote?-, digo.

Al galope, decía,… con tranquilidad. Aprendí a ir con uno, y lo mismo da si fueron dos, que ahora tres o cien.

-¡Ya serán menos!-, digo.

Al trote…

-¿Ves?, lo que te diga-.

…Al trote, decía,… iba, disfrutando con improvisado galope…

-Desbocados-, digo.

…improvisados estos diez y luego otros diez, hasta cien…

-Diez serían suficientes-, digo.

No eran suficientes, si aún más lejos quería llegar. A cada uno le puse un nombre…

-¡Sigue!, entusiasmada e incrédula estoy-, decía.

Si, decía,… un nombre puse a cada uno, todos se llaman “LIBERTAD”…

-No lo puedo creer, pues no existen tantos nombres de libertad, aún menos atados, si desbocados no los dejarás estar-, digo.

Sin ataduras, sin estribos o cordel, pues ahí quisieron estar cada caballo y corcel. Decía… que cien nombres, uno a cada uno, si te quedas te los recitaré.

-No me muevo hasta que me cuentes cómo, quiénes, cuándo y por qué-, digo.

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Primero, Único, Osado, Universal, Jamás, Valiente, Ego, Libertino, Creativo, Individual
Coraje, Capaz, Sencillo, Grandioso, Atrevido, Fantástico
Imaginado, Fugaz, Real, Ocioso, Autónomo, Auténtico, Esencial, Veraz
Naturalmente, Camino, Sinlugar, Galope, Maravilla, Fuerza, Debilidad, Insultantemente
Sendero, Singular, Trotador, Vencido, Franco, Fraternal, Juicioso, Paciente
Poderoso, Locuaz, Curioso, Honestidad, Peludo, Precioso
Honesto, Espiritual, Oscuro, Claridad
Pequeño, Vital, Locura, Pasión, Cobarde, Orgulloso
Albedrío, Amante, Carnal, SinSon, Dudoso, Igual, Mínimo, Precioso
Tanto, Diamante, Sordo, Prisionero
Máximo, Inusual, Regalo, Soñado, Fiel, Tolerante
Voluntario, Fiero, Voraz, Donado
Solista, Compañero, Insulto, Doliente, Medio, Altivo
Ruina, Jinete, Similar, Atractivo, Destino, Breve, Huidizo, Grito
Aquí, Natal, Moribundo, Leve, Sutil, Informal, Vivo, Final

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Aquí los cien nombres de mis corceles,…

-Me perdí pero te oí con atención, no todos son o hablan de libertad-, digo.

…y caballos, decía, que son y hablan de libertad, pues cada uno vino eligiendo lugar y momento, tirar o empujar, correr, parar, ir, venir o seguir,…

-¿De qué les sirve a ellos tener un nombre?-, digo.

…libres son siempre, decía, y sus nombres… no sirven para nada, me los acabo de inventar.

-¿Para eso esperé?-, digo.

Si, para eso y para tener un nombre también, fuiste el 101 de mis caballos, hasta aquí llegamos juntos, vete si quieres, digo, eres “LIBRE”

-LIBRE-, digo.

…Eso es, te decía, y yo…

-¿Y tú, tienes nombre?-, digo.

…y yo, decía, hoy fui “TÚ”.

Inventando. “Que no, que no queda de eso”

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Ahora vienes y voy yo
que ya te dije que no,
¿por qué andas insistiendo?
Luego vas y vengo yo
que ya te dije que no,
tan amigos y ¡a tomar viento!

Lo vi venir y tú lo estás viendo
que ya te dije que no,
que no lo veo, ¿estás ciego?
No lo viste y yo miro a tiento,
que ya te dije que no,
que lo ves, dices, ¡qué canelo!

Nos cruzamos en el pasillo
que ya te dije que no,
¿lo ves?, ¡tan ancho con un beso!
Hola, adiós y la mano, chiquillo,
que ya te dije que no,
ve y verás, ¡me comí el queso!

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Diario no diario. “Fare da mangiare”

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(Me pregunto si me entederán los peperoni, las cipolle, los pomodori y el aglio).

-¡Quiero hacer unas lentejas como las hace mi madre!-

Y así las hago, pero las “tuneo”, he probado a echarles uva pasa, almendras, mijo o champiñones, yo me las como y me quedo encantada, a otros comensales les resulta raro el dulce de la pasa que explota en la boca relleno de jugo pimentonero.

Una de las cosas que más me gusta del mundo es cocinar, más aún si es para los demás. El ritual de cortar, sofreír, sazonar, oler, probar, mover, charlar y tomar un vaso de vino, esperar mientras la casa se invade de olores ricos.

-Lo he dejado de hacer-

Me gusta mucho si, pero ahora no quise más. Ni siquiera para mí.

(Me pregunto si me entenderán las melanzane, las carote y los zucchine).

Mi hermana dice que nunca he cocinado para ella, o en su casa para la familia, y es verdad. A todos se nos da más o menos bien, mi madre es una gran entendedora de las cocinas y platos riquísimos, ha cocinado siempre para muchos, en casa y en su negocio.

-Lo echo de menos-

Hoy corté zanahorias y brócoli, así sin nada más, al vapor y un poco de sal. No es un manjar, pero me mantendrá.

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Me pregunto si me entenderá la cebolla,
si no sienten ni piensan o lloran,
no me hacen soltar una lágrima en la olla,
no es por ti, es por mí, y me ignoran.

Me pregunto si me entenderá la calabaza,
que ni cuarto ni mitad ya compro,
dulce crema con picatostes es alabanza,
ni fría ni caliente y sin pan, no mojo.

Me pregunto si me entenderá el brócoli,
que con zanahoria hoy la hervía,
no importará si aderezo con ajonjolí,
si soy yo la única que tiene esa manía.

Me pregunto si me entenderá el estómago,
a quien ignoro en los últimos diarios,
ruge como si hablara y no es un halago,
a los sentidos doy coba sin recetarios.

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-Si alguna vez el maíz, el arroz o el calabacín os preguntaran por mí, es culpa mía, yo les hablé de ti-.

Inventando. “La crédula”

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¡Claro que sí!

En la crédula no habitaba la duda.

Confianza y entrega plena es su lema.

El iracundo la retaba a duelo constantemente.

El avaricioso la quería como trofeo.

El soberbio bailaba ante ella para que le aplaudiera.

El famélico disfrutaba atiborrándola hasta ponerla morada.

El lujurioso le metía mano y después se escondía.

El perezoso era un incrédulo, así que ni la miraba.

La envidia quiso ser su mejor amiga.

¡Claro que sí!

Inventando. “Tonto enamoramiento”

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Tú que has cruzado el río, háblame de él.
Tú que sabes entonar al piano, hazme conocer la melodía.
Tú que leíste hoy bajo el sol, cuéntame esa historia.
Tú que conociste a Isabel, háblame de ella.

¡Cuéntame!, y después amaré el sol, el río, los personajes del libro, la melodía sonará en mis sueños, háblame de Isabel, así la amaré.

¡Háblame de ti!