Inventando. “Atacama, el limbo del dolor”

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En el desierto no podrás llorar
apenas asoman las lágrimas,
evaporadas al limbo se van.
Hay quien excava para buscar
entre los fósiles su aflicción
desempolvadas las palabras,
sentido ni gramática tendrán.
Árido desde la inconsciencia
este lugar sin vida, sin corazón,
alma de exploradores heridos.
El oasis alucinando reclama
suspirando la supervivencia
en cenizas caerán rendidos,
meca del dolor es, Atacama.

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Inventando. “Lo superlativo”

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Superlativo, va (Del lat. superlatīvus):

1. adj. Muy grande y excelente en su línea.

 

No todas las palabras podrán ser superlativas,

pero si las podremos hacer grandes en su uso.

En todas sus maneras, tonos o formas,

comenzando en el pensamiento y dichas en abuso.

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Inventé algunas que me servían y no existían,

logré usarlas en lo propio y en lo mutuo.

Fabriqué un jardín donde el agua no faltaría,

y el verde venció al desértico orondo.

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Celebérrimos fueron, son y serán los deseos,

que el mundo rendirá pleitesía.

Paupérrimo quien no exhale sus sueños,

y quien alimenta la porquería.

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Pues esta vida se merece ser superlativa y

más que alto, serás altérrimo

más que ricos, riquérrimos

más que poco, poquérrimo

más que dormidos, dormidérrimos

más que solo, solérrimo

más que tristes, tristérrimos

más que fatal, fatalérrimo

más que buenos, buenérrimos

más que tarde, tardérrimo

más que guapos, guapérrimos

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Tan superlativos quisimos ser,

que para beber buscamos fuentes en el desierto.

Tan superlativos quisiéramos ser,

que al Teneré, no le faltará agua ni alimento.

desierto3

…donde el desierto se encuentra con el mar…

Inventando. “La semilla del desierto”

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La semilla criogenizada en el olvido duerme,

y como polen sin olor yace mi ilusión.

Reflejo de atardecer en el camino se tiende,

y mi amor anestesio a la sinrazón.

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Contiene la semilla la esencia de cada ser,

latente, viva y generosa, en vida sin dolor.

Con la carne se alimenta, con la luz ha de crecer,

incomprendido fue el sol del verano abrasador.

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Y tanto menguó la semilla

que entre los poros se me coló,

la recogió la luna, y a su ilusoria orilla

por los caminos de acero la portó.

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Y ¿a caso no es la luna estéril,

donde una semilla no podrá alumbrar,

donde será solo el reflejo vil

del sol que la hubo de germinar?

Inventando. “Oda al desierto”

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Con un grano de arena comienza a formarse una duna.

Un aire cálido lo llevó a parar a mi cabeza.

Grano cristalino insignificante y semilla de todo.

De la tierra de un desierto donde una vez nos encontramos.

Arena del color de la piel de los amantes.

Comienza en el momento en el que desapareció.

A una distancia de estar pegados, donde no cabía imposibles.

Formarse algo nuevo y desconocido es su fin.

Una vida y un amor.

Duna minúscula de dos que forman una duna en mí.