Inventando. “Inventando otra vida”

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Escribo para contarte
y no estallar en mil pedazos,
que inventé otro yo
que no vivo aquí,
que modelé un mundo,
que se parece un poco a ti.

Escribo para contarte
y no arder en mis entrañas,
acumulando el silencio
de pausas, de ausencias,
del liviano vacío
de lo que quedó de mi.

-¿Es un soplo la esencia de un vendaval?-.
-¿Es una semilla el árbol que ya no está?-.

Vivo en otra vida
y nadie es de carne
ni hechos de sangre.
Vida que es de palabra
con efímeros arcoiris,
con la casi luna nueva
y lo justo decorada.
Lo que he imaginado,
esto que aquí relato,
lo vuelvo del revés
para morir soñando
y renacer inventado.

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Inventando. “Cosas de la vida”

2 comentarios

-¿Qué es lo que más te gusta de la vida?-

-El placer-

-¿Qué placer?-

-El placer de amar sin esperar a que me correspondan, el de ser amada sin necesidad de corresponder, el de dejarte llevar por el sueño al acostar, el de leer y no terminar si no me gusta el libro, leer durante todo el día sin nada más que hacer hasta acabarlo, de pintar o no, de escribir o no, de dormir o no, de correr sin prisas, de salir, entrar, ir, venir o no, el placer de comer lo cocinado a fuego lento o combinar sabores como un alquimista, el de ir a sesión continua de una película preferida, el placer de estar tan cómoda que ya se acabara el mundo que no me iba a mover, el placer de estar flotando a la deriva en el agua del mar, el de la ducha caliente en invierno y de la fría en verano, el de hacer surcos y montañas en la arena para nada, el de quedarme en la inopia entre la multitud y el bullicio, el de rellenar un formulario de la administración tomando un café y dedicarle toda la mañana, con buena letra, para que se marque bien en cada copia, el de sentarme a la mesa al desayuno con toda mi familia y no levantarnos hasta después de cenar, el de mirar un horizonte y caminar hacia él sin pensar en después, el de decir todo lo que pienso o callarlo, el del estar en una fiesta y no bailar o no parar o no ir y quedarme a solas bebiendo un vino y viendo una vieja película, el placer de despertarme antes de que salga el sol y esperarlo mirando por la ventana, con un té entre las manos, el placer de dormir en el tren y que te avisen de que ya has llegado, el de dormir en el bosque, en la playa, en el suelo o incómoda en la sala de un aeropuerto, esperando un avión a saber dónde, el placer de jugar una eterna partida de ajedrez, el de hablar en otro idioma y que alguien te entienda, el de cantar ópera desafinando, el de escuchar música todo el día menos cuando canto o duermo o leo o quiero sentir el placer del silencio absoluto, el de oír lo que nunca oyes porque hay demasiado ruido, el de una amistad inesperada, el placer de sentirte querida y que sea mutuo-.

-Lo que a ti te gusta es la libertad y hacer lo que te da la gana-.

-Si, ¡qué placer!-.