Inventando. “Jamás se fue sin corazón”

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Jamás me volví a quedar mucho tiempo. Se me agarra el corazón a la carne y duele demasiado separarlos.

-Me voy-.
-Siempre te vas-.
-Quizás vuelva-.
-Cuando se sale por la ventana, no hay vuelta posible-.
-Siempre me voy-.
-Te vas-.

Jamás volvió para quedarse más o menos tiempo. Se le agarra el corazón a la carne y duele demasiado vivir sin corazón.

-Me voy-.
-No te vayas nunca-.
-Volveré-.
-Saliste por la ventana y no sirve para entrar-.
-Ya me quedé siempre-.
-No habrá vuelta atrás-.

~
Las puertas son sobretodo de entrada
se pueden abrir para salir a por el pan
para ir a pasear o si te invitan al café
son abatibles como en el viejo Saloon.

Las ventanas no sirven de bienvenida
se cierran al frío o los amores vuelan
son para asomar al paisaje o saludarme
translúcidos al deseo y opacos al corazón.
~

Jamás volvería para siempre. Su corazón se agarró a la carne y dolió demasiado arrancarlo.

-Me fui-.
-Te marchaste-.
-Dejé tu corazón-.
-Desde la puerta te vi alejándote-.
-Adiós-.
-Jamás se fue sin corazón-.

Inventando. “Crear desde las entrañas”

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Maquino, confabulo, creo estratagemas, calculo dónde, cómo y el porqué un color o una línea ha de estar donde debe.

-Crear desde las entrañas-

Qué poca confianza le tengo a mi corazón,
instinto atrofiado por el pensamiento,
caos que emerge desde la sinrazón,
buscando maneras de liberar el conocimiento.

Absurda es la verdad que se esconde,
bajo la almohada de la ensoñación,
trae consigo la realidad del insomne,
dejándome vulnerable a la expectación.

No quiero pensar para sentir sin más,
infértiles noches en vela a la deriva,
sin esperar el rico manjar probado jamás,
desmembrada mi fortuna al que la quiera.

Qué poca confianza le tengo a mi corazón,
que no sabe de la vida cotidiana,
insensateces que dan pié a la confusión,
a este órgano vital que me dejó olvidada.

Yo: …debo crear desde las entrañas…
Tú: ¿No es el cerebro una entraña?
Yo: Es un órgano vital.
Tú: Como el corazón.
Yo: Él puede vivir sin el cerebro, pero éste no sin el corazón.
Tú: ¿Cómo aprenderás a crear desde las entrañas?
Yo: Lo pensaré.
Tú: ¿Con el cerebro?
Yo: ¿Con qué si no?
Tú: Puedes aprender por instinto.
Yo: ¿Dónde está?
Tú: En tus entrañas.

Inventando. “Limpieza del corazón olvidado”

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Tengo un desván,
me asomé a mirar,
en el viejo diván
me echo a soñar.

Soy la propietaria
de horas y legañas,
una casa heredada
y de mil telarañas.

Me cuesta dejar la regla y el compás que hacen de mi fantasía una mentira de lo voraz.

Corazón bajo control del pensamiento emocional, que hace absurda la ilusión y cruel la realidad.

Oxígeno infestado de palabras que labran un mundo imaginado, cruzo los dedos esperando lo olvidado.

En el desván hay un rastrillo que usaré para limpiar, este corazón dolido, que jamás hubo de ladrar.

Vendo mis horas al trabajo de arar, dialogo con las arañas y se hacen ermitañas de la desidia y la paz.