Diario no diario. “Concepciones de mí”

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¿Pero qué concepto tengo sobre mí?

A veces varía de un día para otro. Para los demás no sé si cambia la percepción, pero yo cada día me siento diferente. Lo que influye son muchas cosas, voy a analizarlas:

-Mis sueños.
Pues si, yo sueño mucho, me pasan cosas, viajo, conozco gente nueva, me encuentro con personas que conozco y no están cerca; vivo situaciones cotidianas o totalmente surrealistas.
Cuando me despierto, me invaden todas esas sensaciones y experiencias vividas que influyen sustancialmente en mis quehaceres diarios y forma de plantearme las cosas, así como en quién voy a pensar y llamar.

-Mis planes.
Normalmente hay algún plan hecho del día anterior, esto puede ser algo que debe ser continuado pues conlleva un trabajo de más de un día, o pueden ser otros objetivos, citas, quedadas, llamadas por hacer, encuentros o reencuentros.
En muchas ocasiones, no, en la mayoría, mis expectativas siempre van más alla, por lo que ya estoy alimentando mi sensación de fracaso de mis intenciones.

…hasta aquí, la sensación que dejaron mis sueños al levantarme se irán disipando, olvidando o incluso alimentarán fantasías y depresiones varias.

-La casa.
Con quién convives, las opiniones, críticas, conversaciones, etc. que te llevan a tener conclusiones y demás percepciones de la vida que te aportan, te instruyen y te hacen reflexionar. Apoyos incondicionales o discusiones de portazos o que todos se han ido y te has quedado en casa solo.

-Mi comida.
Los momentos de placer, sentarse, comer y disfrutar de sabores, en un tiempo que es sólo para tí, en los que no tienes que trabajar, solo alimentarte, depende la temporada y sus frutos, si te gusta masticar más o menos o si eres más de carnes o verduras. De si consideras cocinar un arte o una obligación.

-Las noticias.
Esto si que altera, no el día, te altera durante un rato, pues es para esto. Te hace sentir que no eres nadie, que hay gente mejor o peor que tú, que no estás tan mal, que hay gente que vive el horror mientras tú comes tan plácido en casa; reflexionar un rato sobre política y economía; saber que la gente se muere en accidentes o te emocionas porque se casan mil parejas a la vez en un día capicúa o han rescatado a personas del fondo de la tierra.

-Los encuentros.
Indudablemente, los encuentros con otros seres humanos hacen mucho de las concepciones sobre mí, pues son ellos los que me ven, a los que me presento vestida y delante de quien me muevo y hago lo que hago.
Lo que opinan, dicen, critican; sus reacciones ante mis movimientos, acciones, conversación, opinión, discusión o crítica.

-El clima.
Esto es el remate. Según la estación amanece a una hora y anochece a otra. O hace frío o hace calor. Pero solo me afecta en la luz natural para dibujar, que me enfado y me duelen los ojos y en que llevo más ropa y es incómodo. Pero sé quien hay que le pone triste un día nublado. A mí no.

-Yo sola.
Cuando estoy sola, escribo, pinto, dibujo, pienso. Todo lo que voy viviendo, por mínimo que sea, que puede llegar a ser simplemente soñar, es como si se resumiera a estar sola, que es el momento en el que todo se asienta y toma acomodo en el pensamiento.

Soy un desbarajuste de todo el exterior, que entra en mí y se apodera de un yo que soy sin poder evitar.
Concepciones de mí que a veces ni soporto yo misma. Mañana ya no seré más esta yo, que ni en continuidad podrá seguir con el plan de ayer.
Somos algo de improvisación, somos un poco de azar, un poco de plan y una pizca de un yo variable en concepciones objetivas y subjetivas.

Soy una amalgama de un montón de yo y todo lo demás.

Curioso que he obviado lo desabradable que me resulta un coche parado y en marcha, el derroche de las energías, el aumento de la velocidad en los medios de transporte, la cantidad de humo de coche que respiro en la ciudad o que no me gusta que peguen a los niños. Estas cosas me arruinan una gran parte de mi yo del día.

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Inventando. “Descontextualización o desconceptualismo”

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Entre la vigilia y el sueño.
Con destemplanza en la noche, mi mente se pierde en lugares que son inspiradores, pero a la vez angustiosos y obsesivos.
En parte, aunque lo pase algo mal por la sensación febril, me gusta mucho poder aprovechar esas horas para indagar en mi mente, en pensamientos que normalmente no podría conseguir tener; a la vez, me gustaría poder tomar notas de lo que pienso y divago.

Hoy fueron conceptos como las partes de tí que caben en un tú; la proporción que hay de un ser vivo, recién nacido, dentro de un adulto (*véase anotación sobre el elefante). Así como la descontextualización de un individuo o lugar, si lo vacías y lo obervas solo como espacio cerrado, quedando éste al concepto que tengas del objeto o persona, sin ningún valor o contenido del que partir para la idea del mismo.

Así pues. Si cogemos un individuo, como yo misma. Le quitamos lo que hago, por ejemplo dibujar, leer, correr; lo que soy para la familia, como llamar y saludar, enviar besos, escribir cartas, sms, enviar paquetes regalo de cumpleaños; lo que me pongo para vestir, la manera de peinarme o hablar y moverme. Quitemos todo lo que soy desde que me levanto y comienzo a pensar y moverme.

Ahora tengo mi cuerpo, desnudo, sin movimiento, blanco, quieto, tendido en la horizontal o firme en la vertical. Quedo desconceptualizada, eso creo.

Lo que me queda es una superficie. Lo que ves es la descontextualización de mí, donde el concepto de mi yo, queda a la sensación percibida por otro, generada por la mínima expresión de mí. Entonces, ¿soy mujer?, ¿soy Gloria?, ¿soy artista?, ¿soy lectora?, ¿soy hermana?, ¿soy?.

Es complicado poder expresar lo que la razón intentaba atrapar en mi delirio febril y nocturno.

*Anotacion sobre el elefante:

Lo del elefante es algo así. Cogemos la imagen descontextualizada de este animal y la colocamos tendida en la horizontal; nos queda una superficie que puede ser completada con su propio ser recién nacido, multiplicándolo en tantas veces como entre en el área del elefante.

Resultando que, cada ser vivo cabe en sí tantos si mismos como hay en sí.

Reflexión:

Creo que desde el punto de vista del nominalismo, pierdo todo lo que soy para quedar al juicio de conceptos universales y descontextualizados de mi yo. Cosa en la que no creo, pero quisiera creer. Como que mi imagen no generara tantos conceptos contextuales de genero, comportamiento, pensamiento, localización, generacional, cultural o social. Pues a veces si, me gustaría ser sencillamente un yo.

Gracias por entenderme, y si no, gracias por no entenderlo.