Diario no diario. “Samsara o la teoría del dosificador”

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Esta mañana caminaba bajo la lluvia mientras comía una manzana verde para desayunar.

Si, he visto el documental “Samsara“, ¡uff!.

Intento tener mi propia visión y opinión, respecto a mis experiencias y lo que observo en el pequeño mundo en el que me muevo, que a veces es ciego a otros, pues cuando se limitan tus días a una rutina y a la misma actividad y círculo de personas, parece que el resto del mundo no existiera, aunque escuches las noticias y repercuta en tu mínima existencia.

Pensamos que quizás no influimos en el todo con nuestros pequeños actos, pero la realidad es que lo hace, pues tu propia vida es una totalidad en la existencia sobre la Tierra.

Es imposible ir contra la evolución, el desarrollo tecnológico, la curiosidad de probar, el experimentar y ver qué pasaría si… Nunca vamos a la raíz del problema, lo que hacemos es buscar una solución y solventarlo. Por lo que si consumo muchos productos envasados en plástico, se produce una tal cantidad de basura que después quisimos solucionar reciclando. La producción no se puede parar o cambiar. No podemos pensar en cómo gastar menos botellas o contenedores y bandejas; lo que facilitamos es un hueco en casa donde debemos ser responsables con el medio ambiente y separar lo que es de lo que no es.

No me gusta. Por esto intento consumir lo que necesito. Pero es difícil, no por la publicidad, que si te acostumbras a no estar enchufado a la televisión no es un problema, es complicado porque no vives solo, porque la sociedad produce con fecha de caducidad y has de renovar. Ni unos zapatos, ni un jersey o chaqueta están hechos con conciencia no consumista.

No me gusta.

¿Cómo tratamos a la sociedad desde la publicidad?, le decimos que pongan un dosificador a sus vidas, esas que están dirigidas para no tener control sobre sí mismas. No tenemos conciencia ni autocontrol. Si comes mucho, come mucho pero light, tómate una galleta para saciarte y no tendrás que comer, si usas mucho jabón ponte un dosificador, si no quieres comer una hamburguesa de carne, cómete una hamburguesa pero de espinacas. Inventamos de todo, con tal de engañar a nuestra conciencia, de hacer demasiado de esto o poco de lo otro.

Perezosos somos, de no pensar, de no saber elegir, de no tener amor propio, de no tener autoestima, de tanto que nos dejamos llevar que no tenemos autocontrol, y si algo tenemos, igualmente usamos el dosificador para no tener que hacer esfuerzos, procrastinando ser mejores el mes próximo, que: “haré dieta, ejercicio, saldré a tomar el sol, quedaré con mis amigos, me leeré un libro, comenzaré a hacer eso que siempre quise hacer”.

(…Samsara…)

Escucho: “La sociedad me obliga a vivir así”

Al fin y al cabo tú vives en un círculo muy pequeño, en el que a lo único que estás obligado es a vivir lo mejor posible, a ser lo mejor de ti, a respetar tu vida y ser consciente de qué estás hecho y dónde vives. Hay tantos placeres y cosas de las que disfrutar, que hay como para que cada día podamos saborear y conocer algo nuevo, sin necesidad del autocontrol, simplemente debería ser SENTIDO EN SU TOTALIDAD.

No me va a hacer mejor persona tener más zapatos o camisetas, aunque estén en oferta extraordinaria y pueda comprar toda la gama de colores. No lo necesito, el próximo año habrá más camisetas en la tienda, en cualquier caso.

Lo mismo ocurre con los sentimientos, las emociones. Ansias de vivir más extravagante, buscando excitación y aventura, cambiar e ilusionarnos con algo nuevo, mantener ese estado de maravilloso enamoramiento que nos supone ser como aquel que “si que sabe vivir”, o aquél que “qué bien se lo monta”. Pero es lo que siguen vendiendo en el prototipo de tío o tía que te entra por los sentidos en cada momento, para que inviertas lo que tienes y si no lo tienes, frustrarte y sentirte un fracasado que se queda en casa.

No es que tengamos en nuestras manos el cambiar el rumbo de esta pelota inmensa que rueda cuesta abajo y que cada vez es más grande… la evolución… pero si ser más digno y corresponder con quien eres y de lo que estás hecho, haciendo un mejor uso de tus cualidades y poder de adquisición, pues seguro que no te has imaginado al “si que sabe vivir”, en una cabaña cerca del mar disfrutando de una vida sencilla, pero si tumbado en un velero tomando el sol… Y ambos pueden estar sabiendo vivir, si ambos tienen conciencia total de que lo que eligen y el cómo lo viven es, seguramente igual.

No es solo cuestión de consumir menos, si de coger lo necesario.

A veces me da la impresión de que vivir bajo la constante influencia de la publicidad en televisión todo el día, que aunque no la atiendas se te mete por los oídos, que aunque no la mires te ametralla por las calles, …me parece que estar inmerso en este mundo es como estar bajo agua y cuando dejas de estar influido y eres consciente, es como salir a respirar a la superficie una gran bocanada de aire limpio y vital.

Es nuestro deber saber de muchas cosas, de qué necesita nuestro cuerpo, de los cultivos, de política, economía, arte, psicología, urbanismo, geografía, historia… de todo lo que podamos en general o de lo que más nos guste, pero sin ignorar que has de ser tú quien ha de alimentarse y has de vestirte, dormir en un colchón o saber que tu casa se hizo de la manera que se debía hacer.

Y es solo nuestra responsabilidad el cómo tratamos a los demás y lo demás. Conocerse y comprender el porqué de las cosas, es la única manera de ser conscientes y no dejarse llevar por lo que te dicta la sociedad dirigida al consumismo inconsciente.

…bueno… será que ver la imagen de los pollos en un aspirador que después los sueltan en cajas como si fueran pelotas, y ver que están vivos y se matan en una cadena de despiece… pensar que son tantos los que han de comer pollo…

Y aquí sigo, en mi mundo mínimo, no estoy viendo los inmensos paisajes desérticos o montes verdes maravillosos e impresionantes que se localizan en nuestro planeta… pero soy consciente de que ahí están. No podré ver o conocer el mundo por completo, hablar todas sus lenguas o comprender sus matices, pero lo que tengo cerca puedo tratarlo con la misma admiración y maravilla.

… y después nos quedamos tan satisfechos, por saber qué ocurre en el mundo, solo sabiéndolo.

Samsara

Diario no diario. “Libros a 1, 2, 3 €”

2 comentarios

Hablando con un amigo de a dónde quieres llegar y tal… yo, vagamente, esbocé un estado. Muy tímidos, me salieron conceptos, pero poco de la realidad palpable. “Me veo en una pequeña casa luminosa y austera, rodeada de vecindario, gente…”

Austeridad. ¿Quiero vivir con menos necesidades?

Fui a comprar libros, yo no quiero comprarlos si cuestan más de 6€. El contenido lo vale mucho más, pero tengo necesidades primordiales que cubrir, como por ejemplo soporte para dibujar, que es el medio por el que me puede venir dinero.
¿Compraría libros a mayor precio?. No. Sinceramente. Tengo la posibilidad de ir a la biblioteca que me parece el mejor lugar del mundo. También los encuentro en la feria del libro o en el rastro.
Cuando termino de leer me dan ganas de regarlarlo, pero también quisiera tenerlos cerquita para mirarlos, olerlos y ojear la mejor parte.

Austeridad. Intento gastar no más energía de la que necesito. Digo intento, porque me supera el consumismo. Por ejemplo, con las llamadas. Llamar por teléfono se ha convertido en una necesidad primordial porque mis hermanos, madre y amigos están lejos de mí. Pero cuando estoy cerca gasto más para saber por dónde andan o dónde hemos quedado.

Austeridad. Quiero ir guapa, bien vestida, que me vean bien. Pero también quiero que me miren sin ver qué llevo puesto. ¿Podré prescindir de más zapatos o turbantes?.

Austeridad. Comer lo que necesito. ¿Chocolate, tarta, helado?

¿Dónde dejo el placer?. En pintar, en el contacto humano, en hablar, en reir, en saborear dulces y salados; mirar el paisaje, escuchar la música, besar, leer, ver pelis, jugar, correr, dormir, comer y reir a la vez.

Pero quiero ser austera, no quiero ser monje. Si puedo conseguir leer a Victor Hugo por 0€ en la biblioteca ó 3€ (que me costó), ¿por qué habría de pagar más?. Quiero usar bien la energía en metálico.

Austera no en disfrute y emoción.

Disfrutar del arte, la literatura, el conocimiento, deporte o aventura, cuesta dinero; pero hay alternativas. Yo, por ahora os intento hacer disfrutar del arte en salas abiertas a todos.

No tengo casa, busco un lugar donde vivir. Llevo un año de un lugar a otro, de gente en gente, de cama en cama, de mesa en mesa… busco un hogar, austero, rodeada de gente, con mucha luz.

No creo que lo encuentre por 0€, un hogar cuesta mucho más.