Inventando. “Formas del amor: Incondicional”

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Hoy, a las 6:50 am abrí los ojos, dejé la ventana abierta para ver el cielo al despertar. Justo a esa hora nací.
Demasiado temprano para llamar a la madre que me dio a luz, así que esperé. Ella llamó y yo la felicité, pensando que, cinco días al año ella celebra de forma especial habernos parido. Me contó una anécdota curiosa, y es que yo también estuve en el vientre de mi abuela… como óvulo, pero estuve… curiosamente cierto.

Iba a viajar hoy, lo he retrasado por estar al teléfono recibiendo las felicitaciones de mi familia. Me he quedado a medio vestir sentada en la cama, sonriendo.

Amor incondicional

Es el amor sin condición,
creciendo y aprendiendo,
unidos, con o sin razón.
La voz que es familiar,
que ayuda con aliento
y acompaña al caminar.
Con acierto es extraordinario,
el amor que es normal,
y querer sentirte es necesario.
Como preciosos tesoros,
expuestos en un altar,
sin lugar a ser adorados.
Siempre, aún si no es hoy,
te busca y te ha de encontrar,
¡hasta el abismo, yo voy!
Es tan cotidiano ese amor,
que no media con vanidad,
es generoso hasta en el error.
No es consanguinidad,
es fortuna que se hereda,
en vivencias de la edad.
Amor incondicional,
que hace la vida serena
y te hace inmortal.

Siento que hay manos que nunca me soltarán, pues es ley de vida nacer solos, pero desde ese preciso momento hay alguien que te abriga, alimenta, enseña y te acompaña en camaradería; a veces esporádica, otras durante un tiempo de encuentros y en muchas ocasiones y con gran fortuna, de forma incondicional.

No puedo mas que rendirme a esa forma de amor para con quien me convive en lo extraordinario y normal,  en amarme, aún cuando me pierdo, equivoco, fallo, logro, hago sentir o siento dolor… inexorablemente… ahí están.

Gracias por vuestro amor incondicional.

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Diario no diario. “Incontinencia amatoria”

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Nos enamoramos, yo, de casi todo.

El amor para mí es como un hijo que hace que nunca puedas bajar la guardia, no hay día de descanso o desconexión. Pide de comer o más bien estás pendiente de que nunca pase hambre, no tenga frío, se divierta, crezca sano, cuidarlo cuando esté enfermo, mimarlo, hacerlo reír y calmarlo o abrazarlo cuando se sienta mal. En cualquier caso, el amor es siempre el mismo, hacia quien lo sientas… siempre el mismo. Sale de ti y solo hay una manera de hacerlo.

La pasión, la alegría vital que te produce, el ánimo que te inyecta en el hacer de cada día, eso es el amor

Siento amor cuando trabajo, sea lo que sea, ahí lo pongo.

En la amistad, ahí lo pongo.

Al pasear o disfrutar de un paisaje, ahí lo pongo.

En mí y en el orgullo de existir, ahí lo pongo.

En la humildad del amor cotidiano, ahí lo pongo.

Incontinencia amatoria, ¿qué si no?, cuando me visto bendecida desde los zapatos hasta la gorra…

(…amaría incluso desnuda…)

El amor para mí es estar viva, en constante movimiento, tanto interno como de acción, mudanzas y caminos que vibran en armonía o caos en un continuo sin amaneceres ni ciclos. Versando en todo y en su medida, el vital amor y el amor de vivir que llega a ser tan natural como el flujo de la sangre al corazón; como algo que no piensas ni haces con voluntad, sale solo y si no, es que se te paró el corazón, y dejas de amar, de vivir.

Incontinencia amatoria, ¿qué si no?.

Vivir no se puede, sin sentir ese amor, sentimiento y actitud generador de movimiento.

Diario no diario. “La distancia”

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En la distancia aún te veo pero no tu rostro, lo llevo en la memoria y pareces cercano.

Sufro porque siento que te olvido y no quiero.

En los recuerdos solo hay espacio y tiempo.

Más hago, más vivo, más me alejo.

Contando los pasos que doy, el dolor se hace certero.

~

No miro las huellas que dejo, ni el camino, mis manos son el presente que conozco.

En la distancia solo hay pasado, pero es presente lo que vivo.

La lejanía es mi memoria,  que expande la distancia.

Más pienso, más siento, más me quejo.

Seco las lágrimas y sigo caminando, iré aún más lejos.