Me encanta masticar chicle, cuando veo a otros me parecen unos chulos. ¿Doy esa impresión?

-…me parecen, parezco…-

Hay quien aparenta estar siempre bien o fatalmente mal, los “comsí comsá”, “tirandillo”, “ahí vamos”, “saliendo” o los de “me mantengo” o ” no me quejo”, están los cansados, tristes, deprimidos, eufóricos, chulos, valientes, atrevidos, osados, cobardes, despistados u olvidadizos. Los que procrastinan, los que sufren de desinhibición verbal, pesados, optimistas, pacíficos, guerreros, caballeros, románticos, desapegados, aletargados, impulsivos, agudos, resolutivos, compasivos o crueles. También los que parecen culturetas, los frikis, obstinados, fumados, adictivos, pasotas, listillos, atontaos, cohibidos, sarcásticos, tóxicos, alegres, ligones, pragmáticos, atolondrados, mezquinos o generosos, los que están “forraos” y los que “no tienen dónde caerse muertos”, tenemos los pamplinas, fantasmones, poderosos, fracasados, perdedores, viejos, inmaduros, nobles, fieles o infieles, con títulos o sin papeles, tiranos, obsesivos, sortudos, traidores y colegas, genios, superdotados, buenos o malos, rumbosos, fiesteros, guarros, temerosos, organizados, caóticos, falsos, auténticos, gordos o canijos, simpáticos y empáticos, raros o del montón, líderes, borregos, débiles y fortachones, vencedores o vencidos, pesimistas, saludables, penosos, mañosos, torpes, vagos o currantes, ricos o pobres, y por parecer, sigue tú, que yo me cansé. En fin.

-…me parecen, parezco…-

A todos impone la riqueza y asusta la pobreza. Ambos estados ejercen un poder enorme en el “parecer” a los demás. La locura y la depresión, las esquivas o mantienes al margen, aunque un trastorno social está bien visto dependiendo en qué círculo te muevas. La enfermedad y el dolor ajeno nos produce compasión y extraño alivio al no ser nosotros quien lo padece. Un virus, una grave enfermedad o mal letal, hace sentir miedo, ¡horror, pavor, terror!

-…miedo…-

No queremos sufrir y el dolor ajeno es una realidad que no te toca, pero es algo posible, así que “crucemos los dedos”, “toquemos madera”.

-¿Cuánto tiempo debo pasar estando para llegar a ser y no parecer?-

-Si masticara chicle todo el día, ¿sería una chula?-

O volvemos la mirada a otro lado o lo afrontamos cara a cara. ¿El qué, la pobreza, la locura, el dolor?.

-…el miedo…-

¿Es el miedo la razón, el porqué de la etiqueta?, ¿cuál es el estado opuesto al miedo?, ¿la valentía, la paz interior?

En diferentes dosis y formas, es el miedo el que nos hace separar, etiquetar y diferenciarnos.

Ojalá el valor fuera un sentido intrínseco al ser humano. Una tendencia a estar seguro de sí mismo, sentir paz y confianza en lo que se es y se percibe en esencia.

Ofrecer sin ofender
Juzgar con bondad
Prometer con fidelidad
Jurar con lealtad
Opinar sin agredir
Criticar para aportar
Dar con equidad
Recibir con libertad
Pensar con subjetividad
Escuchar con objetividad
Compartir sin condiciones
Dirigir con humildad
Acoger con confianza
Ayudar sin prejuzgar

¿Cómo no temer a la pobreza, cuando asusta a todos?. ¿Y si te impone la riqueza?. ¿Son estados sociales o también lo son del alma?. ¿Condiciona en lo básico, como el amor propio, el valor o la dignidad, ser pobre o rico?

¿Y si no aparentaras ser rico o pobre a nadie?, ¿y si la sociedad te tratara de igual manera parecieras lo que parecieras?

-Ayer una persona me trató de una manera irrespetuosa, no comprendí su forma de mirarme y responderme a una pregunta. Estaba en el centro de salud y me equivoqué de puerta, así que consulté al despacho vecino, aprovechando que estaba abierta su puerta y ella, a solas. Su reacción estuvo fuera de tono, no era mi doctora, y lo repitió tres veces en menos de un minuto, y no me ayudó en absoluto. No sé si tenía miedo o estaba de mal humor, tuvo un mal día, es siempre así o le parecí algo que no entiendo aún-

Hoy, hubo quien me pareció pobre, pero quizás lo confundí con miedo. No sé, me pareció.

-…me parecen, parezco…-

~
Solo mirar sin temor a los ojos de otro ser,
es la pobreza un velo en la mirada, un mal de ojo,
el orgullo en retaguardia y la mano avanzada,
cobijo presto en confianza, te podrá ofrecer,
de iguales viene y humilde es el plato cojo,
cuán fiel es el juramento y leal el camarada.
~
Solo mirar sin temor a los ojos de otro ser,
es la riqueza un brillo en la cara, tener buen ojo,
digno comensal, no falta el vino ni las sobras,
juicio igual en apariencia podrás ofrecer,
torpes somos, si me caigo o caes, te cojo,
siendo fiel al juramento y leal a las palabras.
~

-Dejo de mascar chicle por un tiempo, no por no parecer una chula, es por las agujetas en las mandíbulas y porque trago aire, bueno, y si un día quiero ser chula, lo mismo lo soy y no tengo que masticar nada-.

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