“Me estás mintiendo”, dijo él.
“Yo nunca miento”, dijo yo.

¿Hay alguien que sepa siempre, de forma clara, lo que siente?, además ¿hay quien pueda expresarlo y definirlo con exactitud?
¿Están la verdad y la mentira en conocer exactamente lo que has sentido, sientes o quieres sentir?
¿No saber lo que sientes o piensas es una forma de mentir?
¿Es dudar, mentir?
¿Es decir todo lo que piensas, decir siempre la verdad?
¿Es mentir una traición a tu verdad o la verdad de quien te escucha?

“No hay un si, no hay un no”, dijo yo.
“O mientes o dices la verdad”, dijo él.
“A veces divagamos para encontrar la verdad”, dijo yo.
“O encuentras una forma de mentir”, dijo él.
“Encontrar la mentira en las divagaciones es una forma de encontrar una verdad”, dijo yo.
“Es una forma de conocerte, si mientes o no, es lo que te hace ser quien miente, quien es sincero”, dijo él.

¿Es decir una verdad supuesta, una mentira?
¿Es una verdad deseada, una mentira?
¿Es mentir una falta de conocimiento de sí mismo?

“¿Por qué?”, dijo él.
“¿Qué más da?, dijo yo.
“Lo que has hecho no importa, la verdad es el por qué lo has hecho”, dijo él.
“¿Por qué he tomado un café”, dijo yo.
“¿Por qué te has ido a tomar el café?”, dijo él.
“¿Es la verdad ir a tomar café el por qué de irme?, dijo yo.
“Es una verdad falsa, el tomar café”, dijo él.

¿Se engaña, yo, pensando que se ha ido a tomar café porque quería tomar café?, ¿esto le reconcilia con el por qué se fue, mintiéndose y creando una realidad, aparentemente veraz, paralela y fundamentalmente falsa, que le hará olvidar el motivo de irse real?

“¿Por qué te fuiste?, dijo él.
“Fui a tomar café, dijo yo.
“¿Querías tomar un café?”, dijo él.
“No”, dijo yo.
“¿Por qué te fuiste?, dijo él.
“Necesitaba irme un rato a solas y tomé un café mientras”, dijo yo.

La mentira parece un juego sencillo de palabras que juega a ser verdad, a un “yo nunca miento”, que defrauda al que “yo digo siempre lo que pienso”, que se disfraza de un “yo siempre digo la verdad” para relacionarse con un “yo miento” que morirá antes de decirse un “hasta luego”, para ser un “adiós” de verdad.

Según la RAE:

Verdad. (Del lat. verĭtas, -ātis).
1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.
4. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.
5. f. Cualidad de veraz.
6. f. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende.

Según la RAE:

Mentira. (De mentir).
1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Ser ambiguo es una de las herramientas de la mentira para hacerse verdad, perdiéndose el motivo, tanto de una como de la otra.

“Me voy”, dijo yo.
“¿A dónde vas”, dijo él.
“A ninguna parte”, dijo yo.
“¿Cuándo vuelves?”, dijo él.
“En cuanto sepa por qué me voy”, dijo yo.

En fin, la comunicación, imprescindible para las relaciones, para su buena salud y fundamento, que se crea en forma de conceptos, se entiende de varios modos, se interpreta, se duda, confunde, es contraria a lo que se cree o se piensa. Pero la verdad más firme es que es más corto, más fácil y más real, es saber qué se piensa, siente o se cree, para poder conocerte y tener una mejor comunicación.

Para yo no es siempre fácil, es obvio, si no, sabría por qué se fue a tomar un café, y no habría entrado en una realidad paralela de disfrutar de un café sin saber por qué ni cómo llegó hasta allí, donde, por supuesto, estaba solo. ¿Y creéis que volvió?, pues, solo cuando supo cómo llegó allí… puede que ese café sea un lugar a donde ir durante toda la vida y llegue a perderse de sí mismo.

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